Benedicto XVI: Nuestra fe no debe limitarse a emociones, sino que debe entrar en la realidad

Importantes enseñanzas del santo padre en la Audiencia semanal

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 2306 hits

En la Audiencia de los miércoles desarrollada esta mañana en el Aula Pablo VI, el papa Benedicto XVI quiso referirse al tiempo de Navidad recién celebrado, explicando el tema: “Se ha hecho hombre”.

Recordó que en estos días, en las iglesias ha sonado varias veces la palabra "Encarnación" de Dios, para expresar la realidad que se celebra en Navidad: el Hijo de Dios se hizo hombre. Y se preguntó: “¿Pero qué significa esta palabra central para la fe cristiana?”

El Catequista universal explicó que Encarnación viene del latín "incarnatio", que es recogida por el apóstol Juan en su evangelio con la frase: "la Palabra se hizo carne" (cf. Jn. 1,14) . Sobre esto, el papa dijo que “la palabra "carne", en el lenguaje hebreo, indica a la persona como un todo, el hombre entero, pero solo desde el aspecto de su transitoriedad y temporalidad, de su pobreza y contingencia”.

De este modo, hizo ver que “Dios tomó la condición humana para sanarla de todo lo que la separa de Él, para que podemos llamarlo, en su Hijo unigénito, con el nombre de "Abbà, Padre" y ser verdaderamente hijos de Dios”.

Volviendo a la frase joánica, "La Palabra se hizo carne", enseñó que esta es una de esas verdades a las que los creyentes se han acostumbrado tanto a escuchar, “que apenas nos afecta la magnitud del evento que ella expresa”. Y advirtió que en este tiempo de Navidad, “a veces se está más preocupado por las apariencias exteriores, en los "colores" de la fiesta, que al corazón de la gran novedad cristiana que celebramos”.

Asombrarse y entregarse

Ante la rápidez con que pasan los acontecimientos y las luces multicolores de la Navidad, el santo padre invitó a los creyentes a “recuperar el asombro ante este misterio”. Un misterio que va más allá de lo que el hombre puede comprender, es situarse ante Dios, “el verdadero Dios, el Creador de todo, (que) ha recorrido como un hombre nuestras calles, entrando en el tiempo del hombre para comunicarnos su propia vida (cf. 1 Jn. 1,1-4)”.

Otro elemento que quiso subrayar el papa fue el hecho de que en Navidad se suelen intercambiar algunos regalos con las personas más cercanas. Y destacó de este tiempo, la cantidad de veces que en la liturgia se repite que Dios se entregó a la humanidad a través de su Hijo.

“En esa noche santa Dios, haciéndose carne, ha querido convertirse en un regalo para los hombres, se entregó por nosotros; Dios ha hecho de su Hijo único un don para nosotros, tomó nuestra humanidad para donarnos su divinidad. Este es el gran regalo”, reflexionó ante miles de fieles que lo escuchaban y meditaban con él.

Luego destacó que Dios no había “donado cualquier cosa”, sino que “se entregó a sí mismo en su Hijo Unigénito”. Presentó de esta manera “el modelo de nuestro dar, porque nuestras relaciones, sobre todo las más importantes, son impulsadas ​​por el don gratuito del amor”.

Un hecho histórico

En continuidad con sus investigaciones y reflexiones, entre las que está su reciente libro “La Infancia de Jesús”, el papa teólogo aclaró a los fieles que “el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, nacido de la Virgen María, en un tiempo y en un lugar específico, en Belén durante el reinado del emperador Augusto, bajo el gobernador Quirino (cf. Lc. 2,1-2)”. A esta certeza histórica, le añadió el hecho de que “creció en una familia, tuvo amigos, formó un grupo de discípulos, dio instrucciones a los apóstoles para continuar su misión, (y) completó el curso de su vida terrena en la cruz”.

Con estos hechos ha querido subrayar que este modo de actuar de Dios “es un poderoso estímulo para cuestionarnos sobre el realismo de nuestra fe, que no debe limitarse a la esfera de los sentimientos, de las emociones, sino que debe entrar en la realidad, en lo concreto de nuestra existencia”.

Y esta actitud madura del creyente, exhortó el papa, “debe tocar cada día de nuestras vidas y dirigirla también de una manera práctica”.

Dios y hombre verdadero

Un último elemento que puso en consideración el santo padre fue lo referido al “Dios hecho hombre”, como tituló su reflexión de hoy. Hizo ver que “esa misma Palabra que siempre ha estado con Dios, que es Dios mismo y por el cual y en vista del cual todas las cosas fueron creadas (cf. Col. 1,16-17), se ha hecho hombre”.

Y que este Dios “eterno e infinito”, fue quien “se sumergió en la finitud humana, en su criatura, para conducir al hombre y a la entera creación a Él”.

Es por ello que, con la Encarnación del Hijo de Dios, “se da una nueva creación”, que responde completamente a la pregunta ¿Quién es el hombre?. Ante ello, y en vista que “solo en Jesús se revela plenamente el proyecto de Dios sobre el ser humano” –continuó--, “Él es el hombre definitivo según Dios”.

Invitó finalmente a reconocer en ese niño, el Hijo de Dios contemplado en Navidad, “el verdadero rostro, no solo de Dios, sino el verdadero rostro del ser humano”. Y así, “solo abriéndonos a la acción de su gracia y tratando todos los días de seguirle, realizamos el plan de Dios en cada uno de nosotros”.

Se puede leer el texto completo de las palabras del papa en: www.zenit.org/article-44092?l=spanish).

Saludos en español

Ante la presencia de fieles que hablan español, el santo padre dirigió el siguiente saludo:

“Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos.

Exhorto a todos a meditar el misterio de la encarnación para que el Señor les ilumine y les transforme cada vez más en imagen de su Hijo hecho hombre por nosotros”.