Benedicto XVI pide a los jóvenes que sean “agentes de paz” en el mundo

Recibió en audiencia a los voluntarios del Servicio Civil italiano

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Los jóvenes están llamados a ser “constructores de paz” en el mundo mediante el rechazo de la violencia, y esto vale tanto para los cristianos como para los hombres y mujeres de buena voluntad. Así lo afirmó el Papa al recibir en audiencia a los jóvenes voluntarios del Servicio Civil italiano, el sábado 28 en el aula Pablo VI.

Benedicto XVI quiso proponer a los jóvenes allí presentes una reflexión tomada de la Constitución Pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, en cuyo número 78 afirmaba que la paz “nunca se ha alcanzado de forma estable, sino que debe construirse continuamente”.

En aquellos momentos en que los países se sumían en la carrera armamentística, la Iglesia tuvo el valor de anunciar que este no era el camino hacia la paz, explicó.

Los Padres Conciliares pedían “nuevos caminos” para la paz “partiendo de la reforma de los espíritus, para que pueda ser eliminado este escándalo y en el mundo, liberado de la ansiedad que le oprime, pueda ser restituida la verdadera paz”.

El Papa subrayó a los jóvenes que “hoy como entonces la auténtica conversión de los corazones representa el camino justo, el único que puede conducir a cada uno de nosotros y a la humanidad entera a la paz deseada”.

“Es el camino indicado por Jesús: Él -que es el Rey del universo- no ha venido a traer la paz al mundo con un ejército, sino a través del rechazo de la violencia”.

Este camino no es válido sólo para los cristianos, añadió, sino que lo siguen “muchos hombres y mujeres de buena voluntad, testigos valientes de la fuerza de la no violencia”. “A esta categoría de agentes de paz pertenecéis también vosotros, queridos jóvenes amigos”, añadió.

El Papa pidió a los jóvenes ser “siempre y en todas partes instrumentos de paz, rechazando con decisión el egoísmo y la injusticia, la indiferencia y el odio, para construir y difundir con paciencia y perseverancia la justicia, la igualdad, la libertad, la reconciliación, la acogida, el perdón en cada comunidad”.

En este sentido, destacó la importancia de su labor hacia los más pobres, recordando su mensaje de la Jornada Mundial de la Paz de este año: “combatir la pobreza es construir la paz”.

“Muchos de vosotros -pienso por ejemplo a cuantos trabajan con Caritas y en otras estructuras sociales– están diariamente empeñados en el servicio a personas con dificultades. Pero en cada caso, en la variedad de los ámbitos de vuestras actividades, cada uno, a través de esta experiencia de voluntariado, puede reforzar su propia sensibilidad social, conocer más de cerca los problemas de la gente y hacerse promotor activo de una solidaridad concreta”, afirmó.

Finalmente, recordó a los jóvenes el Evangelio de Jesús, sobre la importancia de perder la propia vida para ganarla. “En estas palabras hay una verdad no sólo cristiana, sino universalmente humana: la vida es un misterio de amor, que más nos pertenece cuanto más la donamos”.

“Lo dice una célebre oración atribuida a San Francisco de Asís, que empieza así: Oh, Señor, haz de mí un instrumento de tu paz; y termina con estas palabras: Porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida eterna. Queridos amigos, que esta sea siempre la lógica de vuestra vida”, concluyó el Papa.