Benedicto XVI pone a los traficantes de armas ante su conciencia

Y promueve el compromiso de la comunidad internacional y los gobiernos

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 16 junio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido a los traficantes de armas que se interroguen sobre las consecuencias de sus lucrativos negocios.

El Santo Padre, al mismo tiempo, ha pedido a la comunidad internacional y a los gobiernos, en particular los africanos, que tomen las medidas necesarias para que este tráfico deje de esparcir muerte y miseria, particularmente entre países necesitados.

"Exhorto a todas las personas implicadas en la venta o en el tráfico de armas, con intereses con frecuencia sumamente lucrativos, que se pregunten cuáles son las consecuencias que engendran su comportamiento", afirmó este lunes en el discurso que entregó al nuevo embajador de Camerún ante la Santa Sede, Antoine Zanga.

"Que la comunidad internacional se comprometa en este campo junto a las autoridades locales para que cada día gane terreno la paz en todos los países", deseó el obispo de Roma.

Según indicó, "uno de los deberes fundamentales de los responsables políticos es, sin duda alguna, ofrecer a sus compatriotas una situación social pacificada y la concordia, esforzándose por acabar con las tensiones y el malestar, que engendran regularmente conflictos, para hacer prevalecer el diálogo y el respeto de la legítima diversidad cultural entre los grupos sociales y étnicos, para construir y unificar la nación".