Benedicto XVI presenta a Hans Urs von Balthasar como modelo de una teología orante

Escribe un mensaje en el centenario del nacimiento del teólogo suizo

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 10 octubre 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI asegura que la espiritualidad no quita carga científica a la teología sino que le da coherencia, en un mensaje escrito para recordar el centenario del nacimiento de su amigo, el teólogo suizo Hans Urs von Balthasar.



«La teología, tal y como él la concebía, tenía que estar conjugada con la espiritualidad; sólo así, de hecho, podía ser profunda y eficaz», afirma el Papa en su misiva dirigida al congreso internacional organizado en la Universidad Pontificia Lateranense en homenaje a von Balthasar con el título «Sólo el amor es creíble».

Hans Urs von Balthasar (1905-1988) es considerado como uno de los intelectuales y escritores católicos más importantes del siglo XX, autor de unos cien libros y de cientos de artículos.

Cansado de la neoescolástica que se enseñaba en muchas de las facultades teológicas de su juventud, Balthasar se adentró en la teología espiritual de los Padres de la Iglesia de los primeros siglos.

Siendo profesor en Basilea y capellán de estudiantes, conoció a la mística Adrienne von Speyr (1902-1967), que se convertiría del protestantismo a la Iglesia católica bajo su dirección espiritual. La obra de Speyr se convirtió en la una fuente decisiva de inspiración de Balthasar. Juntos fundaron la Comunidad de San Juan, un instituto secular.

En 1972, Balthasar fundó la revista católica internacional «Communio» junto a los teólogos Jean Daniélou, Henri de Lubac, y Joseph Ratzinger. De 1961 a 1987 publicó su obra más importante, una trilogía publicada en quince volúmenes: «Gloria», «Una estética teológica» (7 volúmenes), «Teodramática» (5 volúmenes), y «Teológica» (3 volúmenes).

Falleció el 26 de junio de 1988, un día después de que Juan Pablo II anunciara su intención de crearle cardenal en reconocimiento de su servicio a la Iglesia.

En su carta, Benedicto XVI reconoce que «en una ocasión como ésta podría ser fácil caer en la tentación de volver a los recuerdos personales, basándose en la sincera amistad que nos unía y en los numerosos trabajos que emprendimos juntos, afrontando muchos de los desafíos de aquellos años», y cita en particular la fundación de la revista «Communio».

«Sin embargo, no quiero hacer referencia a los recuerdos, sino más bien a la riqueza de la teología de von Balthasar», confiesa el Papa.

«Hans Urs von Balthasar fue un teólogo que puso su investigación al servicio de la Iglesia, pues estaba convencido de que la teología sólo podía caracterizarse por la eclesialidad», señala.

La espiritualidad no hace que disminuya la carga científica de la teología, añade el mensaje, «sino que imprime al estudio teológico el método correcto para poder llegar a una interpretación coherente».

Una teología concebida de este modo llevó a von Balthasar a «una profunda lectura existencial», constata el obispo de Roma, aclarando que «uno de los temas centrales a los que se dedicaba con gusto era el de mostrar la necesidad de la conversión».

«El cambio del corazón era para el un punto central; sólo de este modo, de hecho, la mente se libera de los límites que le impiden acceder al misterio y los ojos se hacen capaces de fijar la mirada en el rostro de Cristo», subraya.

«En una palabra --insiste--, había comprendido profundamente que la teología sólo puede desarrollarse con la oración que es capaz de percibir la presencia de Dios y se fía de Él obedientemente».

Para Benedicto XVI «es un camino que vale la pena recorrer hasta el final. Esto exige evitar sendas unilaterales que sólo pueden alejar de la meta y compromete a huir de las modas que fragmentan el interés por lo esencial».