Benedicto XVI: proclamar en abstracto la libertad religiosa no basta

Pide acciones concretas para conseguir “una paz auténtica y duradera”

| 2905 hits

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 10 de enero de 2011 (ZENIT.org).- “No es suficiente una proclamación abstracta de la libertad religiosa”, afirmó hoy el Papa Benedicto XVI al recibir en audiencia a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede para felicitarles por el nuevo año.

En su discurso, el Papa definió la libertad religiosa como una “norma fundamental de la vida social”, que “debe ser aplicada y respetada en todos los niveles y ámbitos”.

“De otra manera – observó –, a pesar de justas afirmaciones de principio, se corre el riesgo de cometer profundas injusticias contra los ciudadanos que desean profesar y practicar libremente su fe”.

De la misma forma, el Pontífice quiso “explicitar algunos principios que inspiran la actividad de la Santa Sede, y de toda la Iglesia católica, ante las Organizaciones Internacionales intergubernamentales, a fin de promover el pleno respeto de la libertad religiosa de todos”.

En primer lugar, explicó, está la convicción de que “no se puede crear una especie de escala en la gravedad de la intolerancia contra las religiones”.

“Desgraciadamente, una actitud semejante es frecuente, y los actos discriminatorios contra los cristianos son considerados precisamente como menos graves, menos dignos de atención por parte de los Gobiernos y de la opinión pública”.

Al mismo tiempo, se debe rechazar el “peligroso contraste que algunos quieren establecer entre el derecho a la libertad religiosa y los demás derechos del hombre, olvidando o negando así el papel central que el respeto de la libertad religiosa tiene en la defensa y protección de la alta dignidad del hombre”.

Todavía menos justificables son “los intentos de oponer al derecho a la libertad religiosa unos derechos pretendidamente nuevos, promovidos activamente por ciertos sectores de la sociedad e incluidos en las legislaciones nacionales o en directivas internacionales, pero que no son, en realidad, más que la expresión de deseos egoístas que no encuentran fundamento en la auténtica naturaleza humana”.

Actividad vaticana

La promoción de una es también el objetivo que persigue la Santa Sede cuando establece concordatos u otros acuerdos.

El Papa ilustró algunas de las formas como la Santa Sede persigue la “plena libertad religiosa de las comunidades católicas”, comenzando por los “concordatos u otros acuerdos” y diciéndose contento de que “Estados de diversas regiones del mundo y de tradiciones religiosas, culturales y jurídicas distintas” elijan este medio “para organizar las relaciones entre la comunidad política y la Iglesia católica, estableciendo a través del diálogo el cuadro de una colaboración en el respeto de las competencias recíprocas”.

También está al servicio de la libertad religiosa “la actividad de los representantes pontificios en los Estados y Organizaciones internacionales”, recordó.

Al respecto, destacó “con satisfacción” que las autoridades vietnamitas han aceptado la designación de un representante papal “que, visitando las queridas comunidades católicas de ese País, manifestará la solicitud del Sucesor de Pedro”.

También destacó el trabajo llevado a cabo por la diplomacia vaticana para mejorar la representación vaticana en África.

La lección de la historia

El Papa quiso también “reafirmar con fuerza que la religión no constituye un problema para la sociedad”, y que “no es un factor de perturbación o de conflicto”.

“La Iglesia no busca privilegios, ni quiere intervenir en cuestiones extrañas a su misión, sino simplemente cumplirla con libertad”, subrayó.

“¿Cómo negar la aportación de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización?”, preguntó, invitando a “reconocer la gran lección de la historia”.

“La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre”, observó, destacando que las comunidades cristianas”han contribuido mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, así como a la conquista de instituciones democráticas y a la afirmación de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones”.

“También hoy, en una sociedad cada vez más globalizada, los cristianos están llamados a dar su aportación preciosa al fatigoso y apasionante compromiso por la justicia, al desarrollo humano integral y a la recta ordenación de las realidades humanas, no sólo con un compromiso civil, económico y político responsable, sino también con el testimonio de su propia fe y caridad”, añadió, citando su reciente Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz.

“Que ninguna sociedad humana se prive voluntariamente de la contribución fundamental que constituyen las personas y las comunidades religiosas”, auguró.

“La sociedad, asegurando plenamente a todos la justa libertad religiosa, podrá gozar de los bienes de la justicia y de la paz que dimanan de la fidelidad de los hombres a Dios y a su santa voluntad”.

Por ello, el Papa concluyó exhortando “a todos, responsables políticos, jefes religiosos y personas de toda clase, a emprender con determinación el camino hacia una paz auténtica y estable, que pase por el respeto del derecho a la libertad religiosa en toda su amplitud”.