Benedicto XVI promueve la colaboración entre la Santa Sede y las ONGs católicas

Cada cual según su propia identidad

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 3 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha dado un impulso decisivo a la colaboración entre la Santa Sede y las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) en el escenario internacional.

Fue el mensaje que dejó a los participantes en el primer Forum de ONGs de orientación católica que convocó la Secretaría de Estado de la Santa Sede del 30 de noviembre al 2 de diciembre.

Al reunirse con los participantes, 85 instituciones de ayuda católicas de todo el mundo, este sábado, el obispo de Roma reconoció que lo que las une es «la misma pasión por la dignidad del ser humano, esa misma pasión que inspira constantemente la acción de la Santa Sede en las diferentes instancias internacionales».

El Papa constató que ese encuentro tenía dos objetivos: expresar «gratitud y aprecio por lo que ya hacéis, colaborando activamente con los representantes pontificios en las organizaciones internacionales» y «hacer aún más estrecha y, por tanto, más eficaz esta acción común al servicio del bien integral de la persona humana y de la humanidad».

Ahora bien, «esta unidad de objetivo es posible realizarla a través de papeles y de formas diferentes».

«De hecho, mientras la diplomacia multilateral de la Santa Sede tiene que afirmar sobre todo los grandes principios fundamentales de la vida internacional», «la tarea inmediata de trabajar por un orden justo en la sociedad corresponde a los fieles laicos», es decir, «en el caso de la vida internacional, a los diplomáticos cristianos y de los miembros de las ONGs».

Entre los desafíos que las ONGs católicas deben afrontar, el Papa constató que «con frecuencia el debate internacional parece caracterizarse por una lógica relativista, que parece considerar como única garantía de una convivencia pacífica entre los pueblos la negación del derecho de ciudadanía a la verdad sobre el hombre y sobre su dignidad, así como la posibilidad de un actuar ético fundamentado sobre el reconocimiento de la ley moral natural».

«De este modo se impone una concepción del derecho y de la política, en la que el consenso entre los Estados, alcanzado en ocasiones en función de intereses de cortas miras y manipulado por presiones ideológica, resultaría ser la única y última fuente de las normas internacionales», denunció.

«Los amargos frutos de esta lógica relativista en la vida internacional son por desgracia evidentes --lamentó--: basta pensar, por ejemplo, en el intento de considerar como derechos del hombre las consecuencias de ciertos estilos egoístas de vida, o el desinterés por las necesidades económicas y sociales de los pueblos más débiles, o el desprecio del derecho humanitario o una defensa selectiva de los derechos humanos».

El Papa pidió a las ONGs católicas que «encuentren maneras eficaces y concretas para que se perciban a nivel internacional las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia».

En este contexto, les alentó «oponer al relativismo la gran creatividad de la verdad sobre la dignidad innata del hombre y sobre los principios que de ella se derivan».

«Una creatividad así permitirá dar una respuesta más adecuada a los múltiples desafíos presentes en el debate internacional actual y sobre todo permitirá promover iniciativas concretas, que deben ser vividas con espíritu de comunión y libertad», concluyó.