Benedicto XVI quiere hacer descubrir la fe como motor de la caridad

El arzobispo Cordes presenta el mensaje de Cuaresma del Papa

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 13 febrero 2007 (ZENIT.org).- Con su mensaje para la Cuaresma 2007, Benedicto quiere mostrar cómo la fe ofrece las dimensiones más profundas a las que puede llegar la caridad, considera el arzobispo Paul Josef Cordes.



El presidente del Consejo Pontificio «Cor Unum» presentó este martes en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la misiva papal, concentrada en el misterio más grande del cristianismo, el sacrificio de Cristo en la Cruz por amor al hombre pecador. El tema es: «Mirarán al que traspasaron» (Juan 19,37).

El prelado alemán comenzó constatando que «empresarios mundiales, como por ejemplo, un Bill Gates o Warren Buffet, instituyen fundaciones sociales, las estrellas del cine y los políticos invitan a cenas de beneficencia; los gobiernos se crean amigos en la opinión pública a través de la cooperación internacional; y las grandes campaña de recogidas de fondos con motivo de catástrofes alcanzan en algunos casos cifras impresionantes».

«Como cristianos podemos registrar con satisfacción que en la vida social el mandamiento bíblico del amor al prójimo parece ser universalmente aceptado», añadió.

En este contexto, el arzobispo constató que el mensaje del Papa para esta Cuaresma «se distingue de manera evidente» de los precedentes, escritos por él y por Juan Pablo II.

Antes «giraban en torno a las obras de caridad, en el sentido del compromiso social de los cristianos», esta vez, «pone con fuerza en el centro al Dios Padre de Jesucristo, con un acento que no es antropocéntrico, sino teocéntrico».

«El Santo Padre presta menos atención a la dimensión horizontal, para subrayar de manera más clara la vertical de la vida cristiana», aclaró.

«Este cambio de pensamiento se puede observar en general en la predicación de Benedicto XVI», añadió, constatando cómo en su encíclica «Deus caritas est» o en otros discursos el tema central es siempre el amor del Padre, manifestado en Cristo.

El arzobispo Cordes hizo «especulaciones» sobre «las motivaciones que llevaron al Papa a concentrar su predicación sobre Dios», en la redacción de este mensaje.

Para el Papa, «la ausencia de Dios es peor que la miseria material, pues mata toda esperanza firme y deja al hombre solo con su dolor y su lamento».

En esta Cuaresma, recalcó, «el Papa tiene en cuenta la pena que pesa sobre nuestras vidas por culpa nuestra o de los demás y nos invita a elevar la mirada hacia lo alto».

Monseñor Cordes advirtió que no se trata de una visión «espiritualista». «El Papa no olvida la exhortación a la ayuda concreta».

El costado de Cristo traspasado, dice, «nos debe llevar, en particular, a combatir toda forma de desprecio de la vida y de abuso de la persona y a aliviar los dramas de la soledad y del abandono de tantas personas».

Por eso, dijo antes de concluir, levantar la mirada a Cristo no significa «sustituir el servicio al hombre con el servicio a Dios». El llamamiento del Papa quiere tocar ante todo «nuestro corazón obtuso».