Benedicto XVI revela el misterio del cuerpo desnudo

Reflexiona sobre la teología del cuerpo de Juan Pablo II

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 13 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este viernes "la belleza integral" de la sexualidad, que puede comprenderse al descubrir el misterio que esconde el cuerpo humano.

El papa recogió con estas palabras una de las contribuciones más originales del pensamiento de Juan Pablo II, la "teología del cuerpo".

El sucesor de Karol Wojtyla afrontó el argumento al recibir en audiencia a los miembros del Instituto Pontificio Juan Pablo II, centro académico universtiario, fundado por el pontífice polaco en la sede de la Universidad Pontificia Lateranense de Roma, con motivo de los treinta años de su fundación.

Aquel centro fue creado el 13 de mayo de 1981, pero Juan Pablo II no pudo pronunciar con sus palabras el anuncio, a causa del atentado provocado por el terrorista turco Alí Agca.

La lección de Miguel Ángel

Joseph Ratzinger comenzó su discurso recordando que poco después de la muerte de Miguel Ángel, el pintor Paolo Veronese fue llamado ante la Inquisición, con la acusación de haber pintado figuras inapropiadas alrededor de la Última Cena.

"El pintor respondió que también en la Capilla Sixtina los cuerpos estaban representados desnudos, con poca reverencia. Fue el mismo inquisidor el que defendió a Miguel Ángel con una respuesta que se hizo famosa: '¿No sabes que en estas figuras no hay nada que no sea espíritu?'".

"En la actualidad nos cuesta entender estas palabras --reconoció el papa--, porque el cuerpo aparece como materia inerte, pesada, opuesta al conocimiento y a la libertad propias del espíritu. Pero los cuerpos pintados por Miguel Ángel están llenos de luz, vida, esplendor".

"Quería mostrar, de esta manera, que nuestros cuerpos esconden un misterio --reconoció el Papa--. En ellos el espíritu se manifiesta y actúa. Están llamados a ser cuerpos espirituales".

"Si nuestro cuerpo está llamado a ser espiritual, ¿no deberá ser su historia la de la alianza entre el cuerpo y el espíritu? De hecho, lejos de oponerse al espíritu, el cuerpo es el lugar donde el espíritu habita. A la luz de esto, es posible entender que nuestros cuerpos no son materia inerte, pesada, sino que hablan, si sabemos escuchar, con el lenguaje del amor verdadero".

Belleza integral

El cuerpo, siguió diciendo, "nos habla de un origen que nosotros no nos hemos conferido a nosotros mismos". "Podemos afirmar que el cuerpo, al revelarnos el Origen, lleva consigo un significado filial, porque nos recuerda nuestra generación, que muestra, a través de nuestros padres que nos han dado la vida, a Dios Creador".

"Sólo cuando reconoce el amor original que le ha dado la vida, el hombre puede aceptarse a sí mismo, puede reconciliarse con la naturaleza y con el mundo. A la creación de Adán le sigue la de Eva. La carne, recibida de Dios, está llamada a hacer posible la unión de amor entre el hombre y la mujer, y transmitir la vida. Los cuerpos de Adán y Eva aparecen, antes de la Caída, en perfecta armonía".

"Hay en ellos un lenguaje que no han creado, un eros radicado en su naturaleza, que les invita a recibirse mutuamente del Creador, para poder, de esta manera, donarse".

"La verdadera fascinación de la sexualidad nace de la grandeza de este horizonte que se abre: la belleza integral, el universo de la otra persona y del 'nosotros' que nace de la unión, la promesa de comunión que allí se esconde, la fecundidad nueva, el camino que el amor abre hacia Dios, fuente de amor".

"La unión en una sola carne se hace, entonces, unión de toda la vida, hasta que el hombre y la mujer se convierten también en un solo espíritu. Se abre, así, un camino en el que el cuerpo nos enseña el valor del tiempo, de la lenta maduración en el amor".

"Sí" al amor

Desde esta perspectiva, concluyó el papa, la virtud de la castidad recibe un nuevo sentido. No es un 'no' a los placeres y a la alegría de la vida, sino el gran 'sí' al amor como comunicación profunda entre las personas, que exige tiempo y respeto, como camino hacia la plenitud y como amor que se convierte en capaz de generar la vida y de acoger generosamente la vida nueva que nace".