Benedicto XVI visitará el 1 de septiembre el Santo Rostro de Manoppello

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 20 agosto 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI visitará el 1 de septiembre el santuario del Santo Rostro en Manoppello, una localidad italiana de la región de los Abruzos (Abruzzo), donde se encuentra el velo en el que habría quedado quedó impreso el rostro de Jesús y cuyos rasgos coinciden con los de la Sábana Santa de Turín.



La peregrinación del Papa, confirmada este sábado con una nota de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, durará unas dos horas, en las que el Papa adorará en silencio la Eucaristía, venerará esta reliquia, y pronunciará un discurso.

El pontífice será acogido por monseñor Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto, a quien conoce bien pues es miembro de la Comisión Teológica Internacional, que era presidida por el cardenal Joseph Ratzinger.

Según fuentes del Santuario, el Santo Rostro es un velo de 17x24 centímetros, en el que se encuentra impresa una imagen sin que por el momento tenga una explicación científica, pues los estudios realizados confirman la inexistencia de pintura sobre el velo.

La iconónografa B. Pascalis Shlöemer ha demostrado que la Imagen de la Sábana Santa de Turín se sobrepone perfectamente al Santo Rostro de Manoppello (con más de diez puntos de referencia), explican estas fuentes.

El padre Heinrich Pfeiffer, catedrático de icononografía e historia de arte Cristiano en la Universidad Pontificia Gregoriana, explica que esta imagen sirvió de modelo a las representaciones posteriores del Santo Rostro, incluidos los retratos en las catacumbas romanas del siglo IV.

Algunas versiones consideran que se trata del Velo de la Verónica, impreso durante el camino de Jesús por la Vía Dolorosa hacia el Calvario, conservado antiguamente en el Vaticano. Otras versiones consideran que, al igual que la Sábana Santa, fue impreso en el sepulcro de Cristo, en el momento de su resurrección.

En el año 2006, se celebra el quinto centenario de la llegada de esta imagen sagrada a los Abruzos. A los peregrinos que visiten el Santuario, según las condiciones previstas, la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede concede en este año jubilar la indulgencia plenaria.