Brasil: Medio millón de agentes voluntarios en las diversas pastorales

Apertura de la Campaña de Fraternidad 2012

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BRASILIA, jueves 23 febrero 2012 (ZENIT.org).- En la Sede de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB), en Brasilia, este Miércoles de Ceniza, tuvo lugar la apertura de la Campaña de Fraternidad 2012.

Participaron en el evento el secretario general de la CNBB y obispo auxiliar de Brasilia Leonardo Ulrich Steiner; Maria Cristina dos Anjos, directora ejecutiva nacional de Caritas Brasil; Nelson Rodrigues, presidente del Instituto de Derecho Sanitario Aplicado (IDISA); André Luiz de Oliveira, excoordinador nacional de la Pastoral de la Salud; el ministro de Salud Alexandre Rocha Santos Padilha y toda la prensa.

Tras el saludo a los presentes y el informe de cuentas de la Campaña de 2011, realizada por Maria Cristina dos  Anjos, quin destacó que el gesto concreto de la CF es la colecta realizada en el Domingo de Ramos, que es destinada al Fondo Nacional de Solidaridad, que fomenta proyectos, forma y capacita agentes. Sólo el año pasado, se recogieron poco más de cinco millones de reales (más de dos millones de euros).

El padre Luis Carlos Dias, secretario ejecutivo de la Campaña de Fraternidad, procedió a la lectura del mensaje enviado por el papa Benedicto XVI, en el que el papa destaca que la Salud Pública es un deber del Estado, del individuo, de la familia y de la sociedad como un todo.

Monseñor Steiner destacó la necesidad de una mayor atención del Estado respecto a la salud de los indígenas y los quilombolas [descendientes de esclavos negros], así como la preocupación por “la decisión gubernamental de recortar cerca de cinco mil millones de reales del área de salud”, agravando de esta forma, más aún, el problema de la baja financiación de la Salud Pública.

Señaló, por último, que los problemas en el área de la salud son reflejos de una economía de mercado que muchas veces no cuenta con valores éticos, morales y sociales, subrayando que uno de los ideales de la Campaña de Fraternidad son los Consejos Municipales de Salud, que posibilitarán la participación decisiva de la sociedad en el control de la salud pública.

El ministro de Salud, Alexandre Rocha Santos Padilha, destacó que el desafío de la salud en Brasil es la dimensión del país. Ninguno de los países, que figuran como modelo de sistema de salud, presenta una población como la de Brasil y afirmó que no ve países de más de cien millones de habitantes que hayan asumido el compromiso constitucional que asumió Brasil. La Constitución prevé que “la salud es derecho de todos y deber del Estado”

La Iglesia católica, afirmó el ministro, siempre estuvo presente en la democratización del país y posibilitará, por medio de las discusiones en las diversas comunidades, una reflexión seria y profunda sobre el sistema de salud “real” de la sociedad. Son diversos los desafíos a ser vencidos en la salud: reducción de la mortalidad materna, disminución de los accidentes de moto y auto, que ocupan del 35 al 40% de las camas de urgencias y UCI, la epidemia del crack, así como el envejecimiento de la población en razón de la urbanización.

El ministro destacó también que algunas iniciativas legales pueden ayudar a solucionar los problemas de la salud, como la creación de una Ley de Responsabilidad Sanitaria, en la que se prevean metas a ser alcanzadas y penas a los gestores en caso de que no las cumplan.

Haciendo números sobre la participación de la Iglesia en la salud brasileña, el doctor André Luiz de Oliveira informó que cuenta con medio millón de agentes voluntarios en las diversas pastorales: 230.000 en la Pastoral de la Infancia, 100.000 en la Pastoral de la Salud, 30.000 en la Pastoral de Mayores, entre 15 y 20.000 en la Pastoral del Sida, sin hablar de la Pastoral Familiar y sin contar tampoco toda la estructura de la Iglesia brasileña: 274 circunscripciones eclesiásticas, diez mil parroquias, 450 obispos, 17.000 sacerdotes, 33.000 religiosos, 700.000 catequistas, números que indican que el tema de la Campaña de Fraternidad será impulsado en muchos lugares y rincones de esta sociedad, suscitando verdaderas transformaciones.

Al final de las exposiciones, monseñor Steiner, augurando que la Campaña cumpla su objetivo, invitó a todos a rezar, por primera vez, la oración oficial de la Campaña de Fraternidad: “Señor Dios de amor, padre de bondad, te alabamos y damos gracias por el don de la vida, por el amor con que cuidas de toda la creación. Tu Hijo Jesucristo, en su misericordia, asumió la cruz de los enfermos y de todos los que sufren, sobre ellos derramó la esperanza de vida en plenitud. Envíanos, Señor, tu Espíritu. Guía a tu Iglesia, para que ella, por la conversión se haga cada vez más solidaria con los dolores y enfermedades del pueblo, y que la salud se difunda sobre la tierra”.

Por Thácio Siqueira