Brasil: “Nos preocupa la violencia, el tráfico de personas y la Amazonia”

Afirma monseñor Cizaurre, obispo de Cametá

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ROMA, viernes 21 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Recientemente, los prelados de la Región Norte II de la Conferencia Episcopal de Brasil fueron recibidos por Benedicto XVI. De los 14 obispos que forman el grupo, tres están amenazados de muerte. El obispo agustino recoleto Jesús María Cizaurre, presidente de la Regional y obispo de Cametá, explica en una entrevista los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia en esa región amazónica.

Monseñor Jesús María Cizaurre, en una entrevista realizada en la Curia General de los Agustinos Recoletos de Roma, y publicada en el sitio web de la Orden, explica las preocupaciones de los obispos transmitidas al Papa y los problemas que afronta la Iglesia de esta región brasileña.

Los obispos de la Regional expusieron en algunas congregaciones de Roma la dificultad que se vive en la Amazonia, donde muchas comunidades cristianas sólo tienen eucaristía una o dos veces por año. Entre todas las diócesis y prelaturas de la Regional debe haber aproximadamente unas siete mil comunidades eclesiales de base que están viviendo esa situación.

Los problemas más preocupantes para los obispos de la Región Amazónica del Nordeste de Brasil, según monseñor Cizaurre son de dos tipos: pastorales y sociales.

“En lo pastoral –afirma--, creo que la mayor preocupación es continuar la evangelización con insistencia en su dimensión misionera. Como nos dice el documento de Aparecida, se hace necesaria una verdadera conversión pastoral, pasando de una pastoral de mantenimiento a una pastoral impregnada por el espíritu misionero. En este sentido, es fundamental implicar a los laicos y preocuparse por su formación para que realmente sean verdaderos agentes de evangelización”. 

En este sentido, preocupa también la formación del clero diocesano: “Como somos iglesias tradicionalmente atendidas por religiosos y con pocos sacerdotes diocesanos, los obispos de la Regional estamos preocupados y ocupados con la formación del clero diocesano, sobre todo ahora en que, además de ser pocos, las órdenes y congregaciones religiosas están retirando sus comunidades de aquellas diócesis y prelaturas”.

Otra causa de preocupación es la cuestión económica: “Nuestras iglesias, sin excepción, son pobres y, aunque hemos dado algunos pasos importantes en el sustento de las parroquias con la instalación del diezmo, sin embargo, en las diócesis o prelaturas todavía se vive de recursos de entidades de fuera del país”.

Pero no todo son preocupaciones, según el obispo Cizaurre, también existen motivos de alegría: “Podríamos citar el aumento del clero diocesano, el protagonismo pastoral de los laicos, la entrega de nuestros sacerdotes, la implantación del diezmo y la comunión entre todas la iglesias y pastores de la Regional”.

En lo social, las preocupaciones son muchas: “Nuestro pueblo es pobre y, no sólo económicamente, también lo es en la atención a la salud, en educación, en empleo, en ciudadanía y en exigir sus derechos. Con mucha facilidad se acomoda y se deja llevar por los políticos que no siempre están preocupados con las necesidades del pueblo”.

La violencia que está creciendo de forma constante es otro motivo de preocupación: “En las ciudades, la violencia urbana tiene diversos rostros: robos, asaltos, asesinatos, bandas de jóvenes y adolescentes. En la zona rural la violencia en general viene motivada por la lucha por la posesión de la tierra y de la madera. El lucro se sobrepone al valor de la vida. En algunos de estos lugares la vida no tiene valor. Recuerdo aquí que, de los catorce obispos de la Regional, tres están amenazados de muerte y con ellos bastantes laicos, religiosos y sacerdotes. Todo eso por causa del Reino de Dios”.

Otro foco de preocupación, afirma el obispo de la región amazónica, “es la explotación sexual de los niños y adolescentes, la prostitución infantil y el tráfico de personas. La Iglesia Católica en la Regional, desde hace algunos años, viene ejerciendo su misión profética denunciando estas situaciones”.

La Iglesia católica de la Regional también viene denunciando “el modelo de desarrollo que el gobierno central y las grandes empresas nacionales e internacionales quieren implantar en la Amazonia, sin tener en cuenta al pueblo y sin respetar el medio ambiente. Se trata de un capitalismo extremamente salvaje que solo se interesa por el lucro. Tengo la impresión que desde Brasilia miran la Amazonia como un lugar donde existen muchas riquezas para explotar, pero no tienen ninguna preocupación por el desarrollo del pueblo amazonense”.

En relación a los laicos de su diócesis, el obispo de Cametá no puede ocultar su satisfacción: “Sobre los laicos te puedo decir que son admirables en su entrega por el Evangelio. Tenemos alrededor de setecientas comunidades cristianas que son coordinadas por ellos, ya que los sacerdotes son relativamente pocos. Creo que el compromiso de los laicos se manifiesta especialmente en los consejos y asambleas en los que participan de forma activa y responsable”.

En cuanto a la situación vocacional, “la prelatura, en este momento, tiene dos seminarios: el seminario menor, en la ciudad de Cametá, cuenta este año con ocho seminaristas, y el seminario mayor, en la ciudad de Belén, la capital del estado, donde hay catorce seminaristas mayores estudiando filosofía y teología. Como se puede ver por los números, Dios continúa llamando a jóvenes para servirlo en su Iglesia. También tenemos vocaciones para la vida consagrada. En la prelatura un equipo de animación vocacional se encarga de mantener encendida la llama de la promoción vocacional”.