Brutal asesinato de un sacerdote católico en el Estado indio de Kerala

Había sufrido amenazas por presunto «proselitismo»

| 926 hits

NUEVA DELHI, martes, 31 agosto 2004 (ZENIT.org).- La comunidad católica del Estado de Kerala, al sudoeste de la India, permanece conmocionada por el brutal asesinato del padre Job Chittilappilly, de 71 años, perpetrado el pasado 28 de agosto en su residencia de la parroquia de Nuestra Señora de Gracias, en la ciudad de Thuruthiparambu.



El sacerdote, que durante 45 años desarrolló su labor pastoral en la comunidad católica de rito siro-malabar --fuertemente enraizada en ese Estado--, fue hallado muerto con varias heridas de arma blanca a primeras horas de la mañana del sábado, según la investigación policial.

Si bien aún se desconoce el móvil del crimen, los investigadores apuntan que la dinámica del asesinato hace pensar en una ejecución. Nada se tocó o sustrajo de la casa del padre Chittilappilly, señala «Fides» haciéndose eco este martes del suceso.

«El padre Job estaba rezando el Rosario antes de la Santa Misa, que habría debido celebrar a las 6,30 horas, cuando fue agredido y asesinado a cuchilladas. Nuestra comunidad diocesana está profundamente afectada por este suceso. No sabemos quién puede haberle matado», declaró monseñor James Pazhayattil, obispo de Irinjalakuda.

Fuentes de la Iglesia local informan de que el sacerdote había recibido hace tiempo algunas llamadas telefónicas intimidatorias que le amenazaban de muerte si no dejaba la actividad de «proselitismo». El padre Job solía visitar también a familias hindúes, las cuales le acogían gustosamente, y no hacía proselitismo, subrayó el obispo.

«Es la primera vez que un sacerdote es asesinado a sangre fría en Kerala», denunció por su parte monseñor Jacob Thoomkuzhy, arzobispo di Thrissur, quien ha solicitado una investigación inmediata de la policía para dar con los responsables del crimen.

El padre Job ha recibido sepultura en la iglesia de San Antonio de Moorkanadu, la parroquia donde nació. En las exequias, celebradas por monseñor Pazhayattil, participaron numerosos sacerdotes, religiosos y fieles, así como personalidades civiles y políticas.

El violento episodio viene a sumarse a una cadena de agresiones contra cristianos en Jharkhand y Orissa que ha condenado recientemente la Conferencia de los Obispos Católicos de la India (Cf. Zenit, 31 de agosto de 2004), haciendo un llamamiento a la tolerancia religiosa y pidiendo a las autoridades civiles su intervención.