Burundi: Jubileo en el aniversario de la consagración del país a la Virgen

Una multitudinaria celebración dio inicio al año jubilar el 15 de agosto

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BUJUMBURU, jueves 18 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- Miles de fieles participaron en la celebración del jubileo de oro del santuario mariano de Mugera, situado en la arquidiócesis de Gitega, y del cincuenta aniversario de la consagración de Burundi a la Virgen María, Reina de la Paz, el pasado 15 de agosto.

La celebración dio inicio al año jubilar, que durará hasta el 15 de agosto de 2012, informó a la agencia Fides el secretario general de la Conferencia Episcopal de Burundi Lambert Niciteretse.

Los obispos del país, el secretario del nuncio apostólico en Burundi, cientos de sacerdotes, religiosos y religiosas y el segundo vice-presidente de la República en representación del Gobierno de Burundi, participaron en la fiesta.

Numerosos fieles de las ocho diócesis del país peregrinaron a Mugera, donde se celebró una vigilia de oración y muchos recibieron el sacramento de la reconciliación.

La misa empezó a las diez y estuvo presidida por el arzobispo de Gitega, monseñor Simon Ntamwana.

El prelado explicó que la Iglesia de Burundi ha elegido el celebrar el jubileo de oro del Santuario de Mugera, para conmemorar la consagración de Burundi a la Virgen María, Reina de la Paz, en 1961.

En aquel momento, Burundi se preparaba para la independencia, y el cambio del sistema político asustaba a los habitantes del país.

Para evitar la violencia, los obispos escribieron, el 3 de junio de 1961, una carta pastoral invitando a los fieles a reunirse en el Monte Mugera el 15 de agosto, en el santuario mariano, para consagrar Burundi a la Madre de Dios, Reina de la paz.

Desde entonces, Mugera se convirtió en el primer santuario mariano de Burundi. Cada año miles de fieles peregrinan allí y agradecen las gracias que Dios les ha concedido por la intercesión de la Virgen María.

En su homilía, el obispo de Ngozi y Presidente de la Conferencia Episcopal de Burundi, monseñor Gervais Banshimiyubusa, destacó la función de María en nuestra salvación y dijo que si nos refugiamos bajo su protección, tendremos la paz que proviene de su Hijo.

Al comienzo de la misa, se leyó el mensaje enviado por el prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, monseñor Fernando Filonique.

En él, se destacaba que la consagración a la Virgen es la expresión de la fe creciente de la Iglesia en Burundi, de su deseo de refugiarse bajo la protección de la Madre del Cielo y de ser guiada a través de Ella por su Hijo Jesucristo.