“Buscar y encontrar a Dios en todas las cosas”

Entrevista al padre Antonio Spadaro, nuevo director de “La Civiltà Cattolica”

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Por Antonio Gaspari 

ROMA, martes 20 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- Cuarenta y cinco años, escritor prolífico y buen teólogo. Con una intensísima actividad cultural, fundador del proyecto de escritura creativa “Bomba carta”. Editor de la colección de poesía L'Obló de las ediciones Ancora, docente del centro Interdisciplinar de Comunicación Social (CICS) de la Universidad Pontificia Gregoriana. Jefe del

Comité científico “El desafío y la experiencia” que reúne a docentes y managers interesados en los temas de espiritualidad y de la innovación. Muy activo en la red, Wikipedia lo ha llamado el “jesuita 2.0”, tiene una web personal y dos blogs: uno dedicado a la CyberTeología y uno dedicado a la escritora estadounidense Flannery O'Connor.

Estamos hablando del padre Antonio Spadaro, que el 6 de septiembre pasado fue nombrado por el Padre General de la Compañía de Jesús como nuevo director de “La Civiltà Cattolica”, la más antigua y respetable revista italiana (http://www.zenit.org/article-27841?l=italian).

El nuevo Director comenzó a escribir en “La Civiltà Cattolica” en 1994. Se ocupó sobre todo de crítica literaria, en particular la vinculada a los autores contemporáneos italianos (Cesare Pavese, Alda Merini, Giorgio Bassani, Mario Luzi, Pier Vittorio Tondelli...) y escritores estadounidenses (desde los clásicos Emily Dickinson y Walt Withman a Flannery O'Connor, Jack London y los más contemporáneos Jack Kerouac, Raymond Carver...), más que de teoría de la literatura.

Entre las materias tratadas por el padre Spadaro están también la música (Bruce Springsteen, Tom Waits, Nick Drake, Nick Cave...), el arte (Mark Rothko, Edward Hopper, Andy Warhol, J.-M. Basquiat,...), el cine y las nuevas tecnologías de la comunicación y su impacto en el modo de vivir y pensar (en particular sobre Wikipedia, Second Life, la lectura digital, las redes sociales, la filosofía Hacker, la CyberTeología...).

Para comprender de que modo “La Civiltà Cattolica” pretende renovar culturalmente el mensaje católico en el complejo mundo de los medios de comunicación, ZENIT ha entrevistado al padre Antonio Spadaro.

¿Qué se siente al convertirse en director de una revista con una historia tan prestigiosa como “La Civiltà Cattolica”?

Padre Spadaro: Escribo en “La Civiltà Cattolica” desde 1994, pero asumir la dirección de la misma ha significado un cambio de perspectiva. Siento ante mí un desafío muy difícil porque me encuentro frente a la dirección de la revista activa más antigua de Italia: tiene 162 años de vida. “La Civiltà Cattolica” ha sido siempre un punto de referencia muy autorizado por la calidad de su periodismo. Por tanto siento un gran temor y a la vez un gran deseo de hacerlo lo mejor posible junto a los demás jesuitas de la redacción. He recibido muchos mensajes de felicitaciones y de apoyo. Esto ayuda mucho a los escritores, al experimentar una gran confianza por parte de los lectores aunque también la altura de sus expectativas.

Los tiempos en los que vivimos parecen muy distintos de aquellos en los que la revista fue pensada y fundada. ¿Con qué ideas y novedades piensa poder afrontar al mundo moderno?

Padre Spadaro: Desde 1850 hasta hoy la revista ha atravesado épocas en las que el mismo significado de la comunicación, además de sus modalidades, se ha transformado. Sin embargo la larga tradición de la revista ya contiene en sí misma el germen de la innovación. Pensemos que hace 160 años la misma idea de una revista “nacional”, cuando todavía Italia no existía y el uso del italiano y no del latín ya eran elementos de una gran innovación. Más que hablar de novedad me gusta hablar de “ADN”, es decir, del código genético de la revista, capaz de darle vida en tiempos y épocas distintas.

- ¿Qué le diría a los lectores de hoy para explicar el sentido y el porqué de una “Civilización Católica”?

Padre Spadaro: Lo que “La Civiltà Cattolica” pretende ofrecer a sus lectores es el compartir una experiencia iluminada por la fe cristiana y profundamente arraigada en la vida cultural, social, económica y política de nuestros días. Por tradición y naturaleza nuestra revista expresa una forma “alta” de periodismo cultural. Su enfoque es amplio en cuanto a la cultura, por el lenguaje y los temas (desde la política a la historia, de la literatura a la psicología, del cine a la economía, de la filosofía a la teología, de la moda a la ciencia...) y esto hace que se adapte a nuestros tiempos. La complejidad y la fragmentación de la vida moderna exigen un esfuerzo particular de comprensión y de recomposición de los fragmentos del saber. Gracias a la multiplicidad y a la amplitud de los argumentos tratados, nuestro lector podrá tener material y enfoques para poder crearse una opinión personal, teniendo a disposición análisis agudos pero no demasiado complejos y para interesados en el tema.

¿De qué modo la revista publicada se relacionará con la comunicación en red?

Padre Spadaro: Creo que hoy mismo está cambiando el concepto de “revista” que ya no es sólo la de papel, sino que está relacionada con su capacidad de transmitir cultura, valores, ideas de distintas maneras y en diversas plataformas comunicativas.

Una consecuencia posible: “La Civiltà Cattolica” se identificará siempre por el pensamiento que expresa y que encontrará su expresión en varios canales y soportes, entre los cuales ya no será exclusivo el de papel. De esta forma nuestra producción cultural estará más abierta al disfrute, al compartir, al comentario y al debate. Será un proceso que exigirá tiempo, pero tengo muchas esperanzas al respecto.

¿Cómo y por qué la espiritualidad y el carisma de San Ignacio podría fascinar al hombre del Tercer Milenio?

Padre Spadaro: Nuestra redacción, por estatuto pontificio, está compuesta exclusivamente de jesuitas. Y nuestro “tesoro” como tales es la espiritualidad de San Ignacio de Loyola, una espiritualidad encarnada, humanista, curiosa y atenta a la búsqueda de la presencia de Dios en el mundo, que, durante siglos, ha forjado santos, intelectuales, científicos y formadores. El principio inspirador de esta espiritualidad es un criterio muy simple: “buscar y encontrar a Dios en todas las cosas”, como escribe San Ignacio. Y esta es la razón por la que la creatividad del Espíritu trabaja en todas partes, en todas las dimensiones del crecimiento del mundo, en la diversidad de sus culturas y en la variedad de sus experiencias espirituales. Este enfoque es fascinante porque permite descubrir a Dios que actúa en la vida de las personas, de la sociedad y de la cultura; y discernir como Él continuará su obra. Es este instinto curioso y atento el que nos empuja a escribir y a compartir nuestra experiencia intelectual con los lectores.

Uno de los problemas que limita la eficacia de la comunicación católica es la autorreferencialidad. ¿Tiene alguna idea de como suscitar el interés de los que no frecuentan la Iglesia?

Padre Spadaro: A veces la comunicación católica toma la forma de un tipo de boletín interno con un lenguaje para iniciados y estandarizado. Es necesario evitar este callejón sin salida que bordea lo esotérico. Los cristianos están llamados a realizar su contribución en la vida del mundo en unión con los demás hombres. Solamente la debilidad y el pesimismo hacen que se levanten muros que delimiten los rangos. Yo creo que, aunque se la niegue, la vida espiritual de las personas no está muerta porque no puede morir, aunque a veces surja del mundo de la confesión religiosa, que parece ser percibido más como el mundo de las respuestas que el de las preguntas fuertes. Las preguntas, entonces, no sabiendo donde ir, toman posiciones en la experiencia de la cultura y del compromiso en el mundo. Escribir para nosotros no significa poner un punto y aparte sobre las preguntas, sino comenzar un diálogo con el hombre actual, reconociendo sus profundas tensiones espirituales, allá donde surjan y de la forma en que se expresen.

[Traducción del italiano por Carmen Álvarez]