Bush defiende su plan de ayuda a programas sociales de inspiración religiosa

Busca superar la oposición que experimenta en el Congreso

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NUEVA YORK, 15 mar 2001 (ZENIT.org).- El presidente George W. Bush afirmó ayer que se siente confiado por la andadura que está llevando en el Congreso su propuesta de ayuda a las instituciones religiosas comprometidas en obras sociales y de caridad.



Medios de comunicación estadounidenses habían afirmado en las vísperas que la medida avanzaba lentamente y que este plan, sumamente importante para la nueva Administración, podría verse truncado. De hecho, para superar las dificultades que experimenta en el Congreso, el paquete de medidas propuesto pro Bush será dividido en varias secciones, de modo que los aspectos que gozan de menos apoyo puedan ser discutidos más tarde.

«Estamos avanzando según las fecha prefijadas y esto nos da confianza», dijo este miércoles Bush en declaraciones a la prensa mientras visitaba una escuela religiosa privada, en la que ya se están aplicando algunas de las propuestas educativas que quiere impulsar el nuevo presidente de Estados Unidos.

El mandatario pudo constatar, en Plainfield, la manera en que se desarrollan las actividades que ofrece la Iglesia Episcopal Grace a través de la Academia de Entretenimiento Juvenil en horarios extra-escolares dirigidas a alumnos de condición humilde. Este centro, ayuda a los alumnos a realizar sus tareas de clase y ofrece cursos de arte, informática, etc.

Bush habló brevemente con los organizadores del programa y con varios de los jóvenes que participan en él. «Deberíamos aceptar en nuestra sociedad los programas de instituciones religiosas en lugar de temerlos», insistió Bush.

En particular, añadió, es útil para los niños y adolescentes de escasas posibilidades económicas que viven en barrios de alta peligrosidad social, y que «buscan a alguien que les dé un abrazo y les diga "te quiero y quiero preocuparme por ti"».

Bush apoya personalmente la obra de asistencia de las instituciones religiosas desde que hace catorce años abandonó el alcohol gracias a la ayuda espiritual que le ofreció el famoso pastor protestante Billy Graham.