Bush se opone a toda clonación de embriones

Debate en el Congreso sobre dos proyectos de ley

| 240 hits

WASHINGTON, 22 junio 2001 (ZENIT.org).- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, hizo pública ayer su oposición tajante a la clonación de embriones para la investigación científica.



El presidente anunció por este motivo su apoyo a una ley que convertirá la clonación de embriones en un delito federal.

Claude Allen, número dos del Departamento de Salud, explicó ayer en el Congreso que este rechazo obedece a la facilidad con la que, una vez aprobada la investigación científica con células embrionarias, se podría obtener un bebé clónico.

La anterior Administración demócrata del presidente Bill Clinton decretó en 1997 una moratoria de cinco años sobre los experimentos de clonación humana financiados con dinero público, pero hasta ahora las leyes federales no se oponían a la financiación privada de estas investigaciones.

Bush, sin embargo, considera que es necesario aprender mucho más sobre las consecuencias éticas y médicas de la clonación antes de seguir adelante con la investigación.

El Congreso estadounidense está debatiendo estos días dos proyectos de ley contradictorios en algunos aspectos.

El primero de ellos, la Ley de Prohibición de la Clonación, autoriza la clonación con fines terapéuticos, con la condición de que el embrión clonado no sea después gestado por una mujer. El segundo, la Ley de Prohibición de la Clonación Humana, propone considerar un crimen y penalizar como tal cualquier intento de crear un embrión humano por medio de la clonación, ya sea con fines
productivos o terapéuticos, y prevé prisión de hasta diez años y al menos un millón de dólares de multa.

El miércoles tomaron la palabra en la Cámara de Representantes varios expertos para apoyar o defender la clonación «terapéutica». Lean Kass, de la Universidad de Chicago, y Louis Guerin, de Harvard, consideraron que está justificada por las promesas que ofrece a la investigación científica.

Francis Fukuyama, historiador y profesor de Política Pública en la Universidad George Mason, consideró sin embargo que la clonación terapéutica «es moralmente cuestionable» porque implica la creación y destrucción de embriones; es decir, de un organismo que es potencialmente humano.