Cambio en el monasterio de clausura del Vaticano

Las religiosas salesas toman el relevo de las benedictinas

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 24 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha dado públicamente la bienvenida a la nueva comunidad de religiosas que vivirá en el monasterio de clausura del Vaticano durante los próximos cinco años.

Se trata de ocho contemplativas (siete españolas y una italiana) de la Orden de la Visitación de Santa María, comúnmente conocidas como "salesas" o "visitandinas", fundadas por san Francisco de Sales (1567-1622) y santa Juana-Francisca Fremyot de Chantal (1572-1641), el 6 de junio de 1610.

"Vuestra oración, queridas hermanas, es sumamente preciosa para mi ministerio", dijo el Papa al concluir este domingo la oración mariana del Ángelus.

La comunidad sustituye a las siete religiosas benedictinas que habían vivido en el monasterio de clausura "Mater Ecclesiae" en el Vaticano y que, además de rezar por el Santo Padre, le han ofrecido las hortalizas de su pequeño jardín o han tejido algunos de sus ornamentos sagrados.

El Papa dio las gracias no sólo a estas religiosas, sino a todas las mujeres que en el mundo se dedican a la oración y renovó "a todos la invitación de apoyarlas en sus necesidades".

Las nuevas religiosas salesas que han llegado al Vaticano son María Begoña Sancho Herreros y María Paz Catalán Pueyo, procedentes de Burgos; María Gladys Beltrán Parra de Oviedo, Pilar María Trujillo Barraquero de Sevilla, Ana María Prieto del Corral de Valladolid, María Belén Martín López de Madrid. La religiosa italiana, Maria Francesca Padovan, procede de San Vito en Tagliamento.

Las religiosas salesas están organizadas en monasterios autónomos, regidos por una superiora. Hoy día estas religiosas son unas 2.200, entre monjas y novicias, esparcidas por el mundo en más de 140 casas.

El Monasterio "Mater Ecclesiae" del Vaticano nació el 13 de mayo de 1994 de la idea de Juan Pablo II de crear una comunidad monástica de religiosas contemplativas dentro de los muros vaticanos para acompañar con su oración la actividad del Santo Padre y de sus colaboradores de la Curia Romana.



El convento es ocupado cada cinco años por una comunidad religiosa diferente. Antes de las benedictinas, vivieron en él carmelitas, y precedentemente clarisas.

Por Jesús Colina