Camilla Battista Varano: de princesa a mística y santa

Será canonizada el 17 de octubre

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ROMA, lunes 22 de febrero 2010 (ZENIT.org).- El monasterio de las Hermanas Pobres de Santa Clara, ubicado en la localidad italiana de Camerino, al oriente de Italia, ha celebrado la pronta canonización de Camila Battista Varano (1458 - 1524) .

El pasado viernes, día en el que se realizó el consistorio, el Papa Benedicto XVI firmó el decreto que indica que su canonización será el 17 de octubre.

A medio día sonaron las campanas todas de Camerino, mientras que en el Monasterio se realizó una vigilia de oración de acción de gracias por este acontecimiento.

“Estamos seguros que la canonización tendrá un respiro universal, de manera particular se volcará la atención y los intereses de las comunidades presentes en el territorio”, escribió la madre Chiara Laura Seroboli, abadesa del monasterio de Santa Clara de Camerino, en una carta enviada a ZENIT.

“De hecho – agregó – la última canonización que la región de las Marcas recuerda, fue la de Santa María Goretti, hace 60 años, un evento que, a pesar de que no había la cantidad de medios de comunicación que hay ahora, tuvo una resonancia grandiosa”

Tanto la abadesa como el Ministro Provincial de los Hermanos Menores, padre Valentino Natalini, han instituido un comité organizador con el objetivo de promover eventos e iniciativas para sensibilizar a las parroquias, las escuelas, los jóvenes las familias y asociaciones sobre la futura santa.

Princesa santa

Camilla nació en la corte de Varano. Su padre Giulio Cesare de Varano, era el príncipe de Camerino. Transcurrió su juventud entre fiestas, bailes y vida social. Estudió latín, leyes, aprendió a pintar y a montar a caballo.

Creció en un suntuoso palacio. Cuenta en su autobiografía que cuando tenía nueve años, un Viernes Santo escuchó una homilía en la que el hermano, Domenico da Leonessa, pidió a los presentes de derramar al menos una lágrima cada viernes por amor a Jesús. Ella lo tomó como un voto que siguió durante toda su vida.

Intuyó muy joven la vocación a la vida religiosa, pero le costaba aceptarla. Luego decidió abandonarse en las manos de Dios y entendió que Él la llamaba, pero su padre quería hacerla contraer matrimonio. Su nueva lucha fue superar los obstáculos para poder entrar al monasterio.

Así fue como a los 23 años entró al monasterio de Santa Clara de Urbino, uno de los lugares más representativos del movimiento de la observancia.

“Haz señor que con mi vida siempre te alabe, te bendiga, te glorifique y edifique a mis hermanos”, decía la futura santa en uno de sus escritos.

Dos años más tarde Camilla hizo su profesión religiosa con el nombre de sor Battista, junto con otras ocho hermanas de Urbino y así ingresó al nuevo monasterio de Camerino.

Su padre y sus hermanos fueron asesinados en una persecución que sufrió su familia en 1502. Camilla fue obligada a refugiarse en la ciudad de Atri, una pequeña localidad del Abruzzo, en la zona meridional de Italia.

En 1505 el Papa Julio II la envió a fundar un monasterio de clarisas en Fermo, y en los años 1521 y 1522 viajó a San Severino delle Marche para formar las clarisas locales que habían asumido en aquel período la regla de Santa Clara.

Camilla tuvo diferentes experiencias místicas, que se reflejan en los numerosos escritos, y en los cuales revela su ardiente amor por Cristo crucificado.

Murió el 31 de mayo de 1524 durante una peste. “Me has resucitado en Ti, verdadera vida que das la vida a cada viviente”, escribió Camilla. Actualmente su cuerpo está custodiado y expuesto al culto en una cripta dedicada a ella, en la iglesia del monasterio de Camerino.

El milagro ocurrido para su canonización ocurrió en 1877. Se trata de la curación milagrosa de una niña llamada Clelia Ottaviane en Camerino, que sufría de raquitismo. Debido a algunos problemas del postulador anterior, la causa se detuvo durante 100 años. Fue retomada en 1998 y en diciembre de 2009 el Papa Benedicto XVI firmó el decreto en el que se aprobaba el milagro para su canonización.

Las obras de Camilla han sido recopiladas en algunos libros los cuales están siendo reeditados por las hermanas clarisas con motivo de su canonización: "Los recuerdos de Jesús","Los dolores mentales de la pasión de Jesús","Autobiografía", "Instrucciones al discípulo", "Tratado de la pintura del corazón", y "Consideraciones sobre la pasión de Nuestro Señor”.

“Sírvelo por puro amor porque Él es el Señor que sólo merece ser servido, amado, alabado de cada criatura”, dice Camilla en uno de sus escritos.

Por Carmen Elena Villa