Campaña de solidaridad de los obispos peruanos con las madres adolescentes

Dos de cada diez mujeres que dan a luz en los hospitales del país

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LIMA, jueves, 19 agosto 2004 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal Peruana ha lanzado la Campaña Solidaridad Compartir que del 20 al 22 de agosto estará destinada a ayudar a miles de madres adolescentes en el país.



El secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan José Larrañeta, obispo de Puerto Maldonado y presidente de la Campaña Compartir, ha constatado que son muchas las necesidades de estas madres, y que la solidaridad ofrece la oportunidad de socorrer a estas madres necesitadas, informa la oficina de información del episcopado.

La Campaña Compartir fue creada por los Obispos del Perú en 1990 con el objetivo de atender, cada año, las necesidades más urgentes de la sociedad peruana.

«Al acercarse la colecta de la Campaña Compartir, el pedido mío, de toda la Conferencia Episcopal y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, es que se contribuya, con poco o con mucho, a aliviar la situación de precariedad en la que viven muchas madres adolescentes; y, además, darles motivos y nuevas esperanzas», afirmó Monseñor Larrañeta.

Según fuentes gubernamentales, dos de cada diez mujeres que dan a luz en hospitales del Perú son madres adolescentes de 10 a 19 años. En el país, que registra una de las tasas de maternidad adolescente más altas de Sudamérica, cada día dan a luz alrededor de 47 adolescentes --80% de ellas provienen de los sectores más pobres de la sociedad y muchas son víctimas de abusos sexuales--.

«La Iglesia católica propone enfrentar la problemática de las madres adolescentes a través de una auténtica formación y vivencia de familia, que permita el desarrollo integral de los menores. Asimismo, señala que para ello es necesario generar espacios de acogida e información para las adolescentes, además de estimular el apoyo de la sociedad hacia ellas», informan fuentes del episcopado.

Monseñor Larrañeta manifestó que la colecta se destinará a paliar las necesidades y mejorar la situación actual de las madres adolescentes y sus hijos. Asimismo, se colaborará en la formación integral de las jóvenes mujeres, para que ellas mismas, con sólidos principios y valores, puedan generar sus propios ingresos y educar a sus hijos.

«No sólo se les atenderá de manera pecuniaria, no sólo se les dará una limosna y se les brindará protección, sino que se les formará en principios de dignidad humana y se les ayudará a generar sus propios ingresos», agregó el obispo de Puerto Maldonado.