Cardenal Angelo Bagnasco

Nacido el 14 de enero de 1943

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1388 hits

Es el actual presidente de la Conferencia Episcopal Italiana desde marzo de 2007. Fue creado cardenal por el papa Benedicto XVI en noviembre del mismo año con el título de la Gran Madre de Dios. Desde septiembre de  2011, es vicepresidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas.

Angelo Bagnasco nació en Pontevico (Brescia), el 14 de enero de 1943, una familia genovesa. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1966, por el cardenal arzobispo de Génova, Giuseppe Siri. En sus primeros veinte años, su camino sacerdotal y pastoral tuvo varios encargos parroquiales y, de 1970 a 1985, fue asistente eclesiástico del grupo scout italiano.

Se graduó en Filosofía en la Universidad de Génova en 1979, y tiene una larga experiencia en la enseñanza en los distintos niveles: de 1975 a 1984 fue profesor de italiano en la escuela primaria del seminario diocesano de Génova. De 1980 a 1998 fue profesor de metafísica y ateísmo contemporáneo en la Facultad de Teología del Norte de Italia. De 1980 a 1993 fue asistente diocesano de la Federación Universitaria Católica Italiana.

Fue ordenado obispo el 7 de febrero de 1998, convirtiéndose en el obispo titular de la Diócesis de Pesaro, y dos años más tarde fue elevado al rango de arzobispo. En junio de 2003, en plena guerra de Irak, fue nombrado ordinario militar para Italia.

El 29 de agosto de 2006, fue nombrado arzobispo de Génova, en lugar del cardenal Tarcisio Bertone, quien fue designado Secretario de Estado Vaticano. El 31 de enero 2013 fue elegido presidente del Comité para el Proyecto Cultural de la Iglesia italiana.

Bagnasco ha asumido la guía del episcopado italiano en un momento muy delicado de la historia. Ha debido enfrentar muchos retos, desde la reconstrucción del tejido eclesial del país, que se ha convertido a lo largo de los años en un ente muy heterogéneo y frágil.

También ha debido lidiar con la crisis de la sociedad civil y con la dificultad de involucrar más a los laicos en la Iglesia italiana. Entre sus batallas, se enfrenta con el relanzamiento de la ética y del compromiso político de los católicos, apoyándose en los llamados del papa Benedicto XVI, para una "nueva generación de católicos en la política".

Fue uno de los animadores de la “Convención de Todi” (2011-2013), cuyo objetivo es la restauración de la unidad y el compromiso de los católicos en la política. En este cargo, se ha distinguido por su línea dura en los principios no negociables, pilar esencial de la orientación ética de cada católico políticamente activo.

Durante su discurso inaugural del pasado Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Italiana en enero de 2013, el cardenal Bagnasco hizo hincapié en los conceptos de "biopolítica" y "bio-economía", reiterando, sobre la huella del magisterio social de Benedicto XVI, que la crisis económica actual es inseparable de la crisis antropológica, y que el desarrollo humano no entra en conflicto con el desarrollo económico; es más, este último es altamente dependiente del primero.