Cardenal Bertone: el respeto a los derechos, base de la convivencia humana

Concluye con una misa la visita a la comunidad católica de Kazajstán

| 1981 hits

KARAGANDA, lunes 6 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).- La convivencia humana se basa en el respeto a los derechos de cada uno, afirmó este sábado el secretario de Estado vaticano.

El cardenal Tarcisio Bertone presidió en Karaganda, en Kazajstán, la misa en la catedral de san José edificada por los fieles en 1978 durante el periodo soviético.

Con esta celebración, el purpurado concluyó su visita a la comunidad católica de más de 200.000 fieles de esta república situada en el corazón de Asia central, con más de 15 millones de habitantes, en su gran mayoría musulmanes.

Los pasados días, además, participó en la cumbre de la OSCE en Astaná (Cf. ZENIT, 1 de diciembre de 2010).

Para los cristianos -recordó el cardenal Bertone en la homilía-, el Adviento es un tiempo de espera y de esperanza, de escucha y de reflexión, pero también es una oportunidad para dar testimonio de la caridad “en el amor fraterno y en el servicio a los pobres, a los enfermos, a los excluidos” y para ser “artífices de reconciliación y de paz”.

La fiesta de la Navidad que se acerca despierta en los hombres “una maravillosa esperanza en el proyecto de Dios” que se realiza en Jesús.

Sin embargo, continuó, “quien quiera encontrar a Dios, debe continuamente caminar interiormente, ir en una dirección distinta a la que nos indica una mentalidad materialista, individualista, hedonista”.

Los cristianos, añadió, deben reflexionar durante el Adviento sobre la necesidad de cambiar de mentalidad.

Y ello porque “quien quiera ser digno del nombre de cristiano debe continuamente 'cambiar de mentalidad'” y transformar su “manera de pensar” para “superar la ilusión de que el hombre tiene sólo una dimensión horizontal, visible, y hacerse sensible y atento a su dimensión vertical, de lo invisible”.

Por eso, la misión de todo sacerdote es anunciar el Evangelio, preparar el camino al Señor y no a sí mismo, para que “cada fiel pueda vivir el encuentro personal con Cristo resucitado”.

El cristiano. destacó finalmente el secretario de Estado, “debe insertarse en el ambiente social en el que vive, en una realidad a veces difícil, dando testimonio del amor de Dios”.

Y el respeto a los derechos humanos de cada uno, también de las personas de distintas convicciones personales, es “el requisito de toda convivencia auténticamente humana”.