Cardenal Brenes: me gusta ser un pastor que va en medio de las ovejas

Entrevista al nuevo cardenal de Managua, Nicaragua

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 781 hits

El arzobispo de Managua, capital de Nicaragua, Leopoldo José Brenes Solórzano, es desde esta mañana cardenal de la Iglesia Católica. Tras el Consistorio y la imposición de la birreta púrpura de manos del santo padre Francisco, Brenes ha pasado a ser miembro, junto a otros 18, del colegio cardenalico.

Durante la tarde de hoy tiene lugar la tradicional visita de cortesía, en la que los nuevos cardenales saludan a familiares, amigos y fieles. Un ambiente de fiesta se vivía en el Aula Pablo VI mientras los presentes se acercaban a los nuevos purpurados para felicitarles y hacerse fotografías con ellos.

ZENIT ha hablado con el cardenal Brenes para comentar su vivencia de esta mañana, su relación con el papa Francisco desde que era cardenal Bergoglio y su impresión al ver al papa emérito en el Consistorio de esta mañana.

"Francisco es un hombre de trabajo incansable, él era el coordinador de la redacción del documento (Aparecida ndr.) y nos hacía trabajar fuertemente porque andaba en todos los salones. A veces no dormía para trabajar. Casualmente una mañana yo iba entrando en la capilla, él iba saliendo del salón de actos y le dije 'eminencia, llegó temprano' y él me respondió 'no, apenas voy saliendo, voy a desayunar'. Toda la noche la había pasado trabajando. Es un hombre muy cercano", recuerda el cardenal.

También nos cuenta como en estos días de trabajo durante el Consistorio extraordinario sobre la familia "nos ha dado un ejemplo de verdadera humildad. Él se viene con nosotros de la casa Santa Marta para acá". El cardenal cree que Francisco "es un hombre que está marcando una época para nosotros los obispos. Antes se hablaba de los cardenales como los príncipes de la Iglesia, hoy el Santo Padre ha dicho, ustedes deben ser pastores que van delante de las ovejas, van en medio y van detrás". Respecto a esta idea, el cardenal de Managua cuenta que le ha dicho al Papa que a él le gusta ser un pastor que va en medio, "porque cuando uno va en medio, va compartiendo con la gente toda la experiencia" y bromeando añade que "como la gente lleva comida, refresco, caramelos, también ahí el pastor aprovecha para comer bien e ir bien acompañado", lo que ha provocado la risa de Francisco.

Sobre la experiencia que ha vivido hoy, el nuevo purpurado afirma que es "una experiencia muy bonita. Yo doy gracias al Señor, no me esperaba ser nombrado cardenal porque ya tenemos uno en Nicaragua. Sin embargo el Señor se ha fijado en mi persona. El Santo Padre ha sido inspirado por el Espíritu y aquí estamos, como digo yo para echarle ganas en esta nueva evangelización e ir haciendo de la Iglesia que peregrina en América Latina y en el mundo hoy, una Iglesia que viva en estado permanente de misión".

Al preguntarle sobre la situación actual de su país y los principales desafíos que están viviendo, el cardenal Brenes ha explicado que "estamos trabajando con la juventud, con los niños, pero también estamos impulsando que en cada parroquia tengamos equipos de animación misionera desde una animación bíblica. Hoy todas nuestras diócesis viven ese estado permanente de misión, diciendo y haciendo lo que Aparecida nos estaba impulsando a hacer de la Iglesia, una Iglesia de discípulos y misioneros de Jesucristo". El cardenal nos recuerda que hace poco han celebrado los cien años de provincia eclesiástica, arquidiócesis de Managua y cuenta que el trabajo que han hecho es más bien dentro de la evangelización.

Con emoción nos habla también del encuentro sorpresa de esta mañana en el Consistorio con el papa emérito Benedicto XVI. "Cuando le miré me quedé asustado". El cardenal de Managua cuenta que él fue nombrado arzobispo el primero de abril de 2005, cuando el santo padre Juan Pablo II estaba prácticamente en agonía, próximo a fallecer. Entonces Benedicto XVI ya como nuevo Papa le invitó a que viniera a Roma con él para el 29 de julio la imposición del palio arzobispal. "Yo he tenido mucho cariño con él y también sé que él sentía mucha cercanía conmigo. En el 2007 vine a hablar con él y los secretario me dijeron, tiene 15 minutos, así que usted puede hablar 8 y déle 7 al Papa. Sin embargo, cuando estaba en la oficina hablamos 35 minutos, en un ambiente muy bonito". Así, nos cuenta que esta mañana cuando ha ido a saludarlo le ha dicho: "¿se acuerda que usted me puso el palio?" y le ha respondido: "sí, allí, hace nueve años".  El papa emérito le ha felicitado por este nuevo reto y le ha prometido su oración, su cercanía y también le ha pedido que ore con él. "El santo padre Benedicto para mí fue también un hombre muy cercano".