Cardenal Coccopalmiero: se ha vuelto necesario resaltar las bases antropológicas de la familia

Congreso en Roma de juristas sobre 'Los derechos de la familia en el mundo contemporáneo'. Respetar a los homosexuales no significa considerar correcto ese modo de practicar la sexualidad

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 904 hits

El congreso internacional “Los Derechos de la Familia en el Mundo Contemporáneo”, ha sido presentado hoy en la sala de prensa del Vaticano. Inició ayer y seguirá hasta mañana sábado 21, y es organizado por el Pontificio Concejo de la Familia. Participan unos 200 juristas de varios países del mundo y se repropone la “Carta de los Derechos de la familia” querida hace treinta años por los padres conciliares”.

Presentaron el tema ante la prensa, el cardenal Francesco Coccopalmiero, presidente del Pontificio Consejo para los textos legislativos; Mons. Vincenzo Paglia presidente del Pontificio Consejo para la Familia; y la Dra. Helen Alvaré, profesora de la Universidad George Masson de Washington.

El cardenal Cocopalmeiro indicó que es importante debatir sobre la familia, porque mientas hace algunos años atrás algunos consideraban que sobre la familia “la doctrina cristiana era verdadera aunque no la aceptaban por considerarla de difícil practica, hoy en cambio no es aceptado por motivos teoréticos” o sea ideológicos.

Precisó que la familia antes de todo es un edifico compuesto por tantas piedras y que la cultura de hoy lo ha descompuesto y ha hecho que las piedras no construyan más un edificio. "Se habla de matrimonio, familia, filiación pero sin el edificio" dijo.

De aquí la necesidad de reproponer la doctrina de la familia, iniciando por los creyentes pero sin olvidar que tenemos una cultura en la que presuponemos la falta de fe, y al legislador que por definición es no confesional. “A estos interlocutores hay que proponer la fe cristiana en el matrimonio y la familia, pero sobre todo mostrando los valores humanos y antropológicos que están en la doctrina cristiana. Por eso en necesario valorizar los contenidos antropológicos, y quien tiene inteligencia debería entender esos elementos” dijo.

Recordó que el cardenal Martini decía de manera provocadora: “Más que creyentes necesito de gente que piensa, porque entonces el mensaje de la fe llega también a ellos”.

Un congreso que es organizado por un dicasterio: el Pontifico Consejo para la Familia junto a una asociación de juristas italianos, una 'joint venture' común que se realiza por primera vez. “Una asociación que hace de puente entre la doctrina y la cultura, y que nosotros vemos como providencial” indicó el purpurado.

Mons. Paglia por su parte recordó que pasaron 30 años desde que la Carta de la familia fue publicada, “cambió el mundo pero esos principios son fundamentales también hoy”, y recordó algunos puntos de la misma, como el derecho que tiene la familia a evitar la invasión por ejemplo de los network en la intimidad de los hijos, tema que ya estaba aquí en el punto 5 f. Además de derechos varios como: tener a los ancianos en casa y ser ayudados en esta tarea, o el derecho de los inválidos en el trabajo, a la remuneración digna para mantener a todos los hijos, a que el trabajo de la mujer en la casa sea reconocido, a una habitación digna según el número de miembros, o las familias de los migrantes a tener los mismos derechos de las locales.

Fueron mostrados unos dibujos, realizados por niños, gracias de un concurso en las escuelas italianas organizado por el Pontificio Consejo de la Familia. Los más interesantes serán publicados en la web, uno por cada punto de la Carta. “Todos tienen el derecho a tener una casa, que lindo” escribía un niño en la base de un dibujo, en el que la chimenea no faltaba. “La casa es linda para todos me gustaría que tuviéramos una” decía otro que dibujaba su casa como una gruta, “una gruta como la de Belén” indicó Mons. Paglia, que recordó: "El problema de la habitación se refiere a más del 95 por ciento de la población mundial y sobre el cual los medios hablan poco".

Añadió que con esta iniciativa su pontificio consejo quiso salir un poco hacia el público, porque la familia toca a todos, nadie excluido. Recordó que “este texto fue escrito por sugerencia de los padres sinodales quienes solicitaban que la familia fuera reconocida como sujeto del derecho" El documento “no ha inventado nuevos principios pero ha realizado una operación cultural: elaborar en manera técnico jurídica estos derechos para proponerlos bajo la luz del derecho a los entes internacionales, partiendo de las Naciones Unidas hacia los diversos gobiernos”.

La profesora Alvaré tras recordar que la cultura sobre la familia ha cambiado profundamente en estos últimos 30 años, pidió que se introduzca una una política global que defienda a la mujer, resaltando su rol en la familia y su dignidad. Dando también acceso a la educación y teniendo en cuenta que hay muchos hogares que no tienen papás, y esto se traduce en una falta de recursos, especialmente si la mujer tiene que trabajar. Y sugirió además difundir el documento en las escuelas.

Sobre Italia y la discusión en curso a propósito una ley sobre la homofobía, o sea la discriminación a los homosexuales, el cardenal precisó: una cosa es discriminar a las personas homosexuales, otra considerar que la homosexualidad no es buena. “Los homosexuales tienen nuestra comprensión dijo, no tiene que haber homofobía hacia ninguna persona, pero no consideramos correcto ese modo de vivir la sexualidad, diverso del propuesto por la doctrina o fe cristiana”.

Consideró que en la ley será necesario precisar que actúa mal quien desprecia a las personas homosexuales, pero no se puede calificar de homófobos a quien actúa en modo diverso, como en el campo del matrimonio. "Que todos tengamos que pensar que la homosexualidad sea una cosa positiva no puede ser. Yo puedo pensar que la homosexualidad es negativa, pero respeto a los homosexuales”. Aunque consideró que la ley es en cierto sentido superflua porque “ya hay garantías suficientes en la legislación actual”.

Mons. Paglia indicó que en los últimos años ha tenido más crecimiento la idea del individuo que la de la familia, y que es necesario “dar fuerza a ese 'nosotros' que en la familia encuentra su primer coágulo”.