Cardenal de Honduras: Las sectas evangélicas, una industria sin control

Denuncia el «libertinaje» en la aplicación de la libertad religiosas

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TEGUCIGALPA, 2 mayo 2001 (ZENIT.org).- El cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, ha acusado a las sectas evangélicas de haberse convertido en «una industria dedicada a cobrar el diezmo sin ningún control» en Honduras.



En declaraciones públicas concedidas este martes, el purpurado de 58 años aseguró que estos grupos que se dicen «evangélicos» «están cómodos porque no le tienen que dar cuentas a nadie, no tienen jerarquía... Y este tipo de protestantes son una industria porque cualquier persona que se acredita como pastor, sólo por ser anticatólico, cobra el diezmo a sus seguidores».

Sin embargo, añadió, «no se puede hacer una industria de la fe». «Y las sectas se diferencian de la Iglesia católica en que ellas se rigen por sus propias leyes, que han inventado, y carecen de una autoridad o conferencia que los dirija».

El cardenal salesiano, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano de 1995 a 1999, reconoció «no puedo callar esto porque haría mal, sencillamente porque la libertad religiosa y de culto que existe en Honduras no debe confundirse con un libertinaje».

Por ello, instó al gobierno a revisar la labor de la iglesia evangélica en Honduras «porque no deseo crear un enfrentamiento religioso o dividir más a los hondureños, sólo deseo mantener un diálogo ecuménico para promover la unidad de mi pueblo».