Cardenal de la Santa Sede invita a ver «La Pasión» de Mel Gibson

«Hace que el espectador desee amar más, perdonar», asegura

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 septiembre 2003 (ZENIT.org).- Un cardenal de la Santa Sede invita a toda persona a ver la película «La Pasión», dirigida por Mel Gibson, en la que se narran las últimas horas de la vida de Cristo.



Tras haber visto una copia no definitiva del filme, que saldrá el próximo año a la gran pantalla, el cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, ha ofrecido su parecer en una entrevista publicada este jueves por el diario turinés «La Stampa».

En el mismo periódico, el portavoz de la comunidad judía de Roma, Riccardo Pacifici, tras haber leído las declaraciones del cardenal, añade: «somos optimistas». «La Iglesia católica asumió en este sentido una posición muy clara en 1964, cancelando de todo el pueblo judío la acusación de haber matado a Dios. Esto ha hecho que las relaciones entre judíos y cristianos sean claramente mejores»,

«Mientras veía la versión aún inconclusa de la película experimenté momentos de profunda intimidad espiritual con Jesucristo --comienza diciendo el cardenal--. Es una película que lleva al espectador a la oración y reflexión, a una contemplación que conmueve el corazón. De hecho --y se lo dije al señor Gibson después de la proyección-- yo con gusto cambiaría algunas de las homilías que he dado acerca de la pasión de Cristo por alguna de las escenas de esta película».

Publicamos a continuación la traducción íntegra de la entrevista.

--Aún faltan seis meses para la fecha prevista del estreno de «La Pasión», y ya se ha suscitado una controversia muy fuerte. ¿Tendría usted algún reparo en recomendar la película?

--Cardenal Castrillón: Desearía que todos los sacerdotes católicos en todo el mundo viesen esta película. Espero que todos los cristianos lo puedan ver, y todas las personas en todas partes.

--Se dice que la película contiene escenas violentas. ¿No provocará esto odio y rencor entre los espectadores?

--Cardenal Castrillón: Uno de los grandes logros de esta película es mostrar con precisión tanto el horror del pecado y del egoísmo como el poder redentor del amor. Al ver la película se suscitan en el espectador sentimientos de compasión y amor. Hace que el espectador desee amar más, perdonar, ser bondadoso y fuerte, no obstante los obstáculos, como Cristo lo fue incluso ante un sufrimiento tan terrible.

--Como prefecto de la Congregación para el Clero, entre sus responsabilidades está la supervisión de la catequesis en todo el mundo. ¿Esta película puede contribuir positivamente a su trabajo?

--Cardenal Castrillón: Esta película es un triunfo del arte y de la fe. Será una herramienta para explicar la persona y el mensaje de Cristo. Estoy seguro de que ayudará a todos los que la vean --tanto cristianos como no cristianos-- a ser mejores. Acercará a las personas a Dios y entre sí.

--Algunas han expresado su temor de que la representación tan viva de la muerte de Cristo que ha hecho Gibson pueda suscitar el antisemitismo. ¿Hay algo de verdad en esto?

--Cardenal Castrillón: El antisemitismo, como toda forma de racismo, distorsiona la verdad a fin de denigrar a toda una raza de personas. La película no hace nada de esto. Basado en la objetividad histórica de los relatos evangelios hace surgir sentimientos de perdón, misericordia y reconciliación. Retrata las sutilezas y horrores del pecado, a la vez que el suave poder del amor y el perdón, sin hacer ni insinuar siquiera condenas en contra de un determinado grupo. Esta película comunica exactamente lo opuesto: que aprendiendo del ejemplo de Cristo, no debería existir más violencia contra otro ser humano.