Cardenal Lehmann: El domingo, derecho al descanso, pero antes don de Dios

Advierte del peligro de que pierda su significado

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BERLÍN, 27 octubre 2002 (ZENIT.org).- El cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, ha confirmado la postura de la Iglesia sobre el trabajo dominical, afirmando que «la celebración del domingo es una necesidad de la dignidad humana, una protesta contra la comercialización de la persona y contra la esclavización por parte del mundo del trabajo».



Así se expresó el arzobispo de Maguncia al inaugurar en Bonn la exposición «El séptimo día. Historia del domingo», evento que ha calificado como una «ocasión extraordinaria para reflexionar nuevamente sobre el domingo y los peligros que se ciernen hoy sobre él», según recoge la agencia SIR.

«Todas las criaturas --explicó el purpurado--, sobre todo el ser humano, deben tener la posibilidad de liberarse y descansar de los apremios de la sociedad y de nuestro mundo. Para la existencia humana, alternar el trabajo y la libertad del mismo tiene una importancia análoga a su fundamento social».

Al esbozar la historia del nacimiento del domingo, el cardenal Lehmann recordó que el Concilio Vaticano II reconoció en él «el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico».

Sin embargo, el purpurado apunta que existe el riesgo de que el domingo pierda su significado: «El domingo y los días festivos podrían llegar a ser eliminados o a convertirse en simples fines de semana, momentos de salidas y de acontecimientos deportivos».

A esta posibilidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana contrapone el hecho de que «el domingo no está a nuestra libre disposición. Entre las condiciones para una auténtica libertad está una adecuada celebración del domingo».

«No es casualidad que el sábado de los judíos sea un regalo especialísimo de Dios a la humanidad, así como lo es el domingo», concluyó.