Cardenal Marx: no debemos dejar de luchar por la paz

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MÜNICH, lunes 12 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- “Hace diez años los atentados que golpearon a Nueva York y a los Estados nos conmovieron y nos continúan conmoviendo hoy, de la misma manera que tienen consecuencias que llegan hasta el día de hoy”.

No podía dejar de comenzar con el recuerdo de un suceso tan decisivo para la historia de los últimos años y tan ligado a los enfrentamientos entre religiones, la política y la convivencia civil, la homilía del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y Frisinga, en la celebración eucarística que marcó el inicio, este domingo en Munich (Alemania), de la conferencia “Bound to live together. Religiones y culturas en diálogo”, organizado por la diócesis alemana y por la Comunidad de San Egidio.

“Este recuerdo -prosiguió el cardenal Marx- nos empuja ulteriormente a no dejar de luchar por la paz”. “Nosotros sabemos que los conflictos acompañan a la historia del hombre, pero no deben desanimarnos y que dejemos de construir la paz”.

No se trata, añadió, de algo más en la vida de los creyentes, de “un aspecto accesorio”, sino de “un compromiso central en la experiencia de fe”.

“La Biblia -destacó el purpurado- presenta también muchos relatos de guerra porque cuenta una historia que también es humana”, pero si se lee en profundidad “surge el hilo rojo de la lucha del Señor por la paz y su continua oposición al odio”.

“La fuerza grande del perdón expresado en Jesús en la lectura de este domingo -afirmó- es la clave del camino de Dios con su pueblo a través de la historia”.

“Dios ama y quiere la diversidad -insistió el cardenal Marx-. En la diversidad estamos llamados a vivir los unos por los otros y a practicar el perdón mutuo”.

“En el conocimiento de la paternidad de Dios podemos unirnos a hombres de otras confesiones y encontrar las vías comunes para construir la paz”.

Para despedir a los participantes del Meeting de San Egidio el metropolita ortodoxo Filaret, representante del Patriarcado de Moscú, pronunció unas palabras al final de la liturgia: “Somos conscientes de la unidad del género humano, y nos comprometemos a observar el mandamiento de Dios sobre la unidad y sobre el amor recíproco”.

“Con el corazón agradecido, expreso la certeza de que nuestro encuentro de hoy es un paso adelante hacia la unidad pedida por el Creador”.

Por Chiara Santomiero. Traducción del italiano por Carmen Álvarez