Cardenal Sarah: "Amar y hacer el bien es asemejarse a Dios"

El presidente del Consejo Pontificio Cor Unum comenta el mensaje cuaresmal del papa

Roma, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1826 hits

Como se sabe, el mensaje de Cuaresma de Benedicto XVI fue presentado recientemente por el Consejo Pontificio Cor Unum. Para profundizar sobre el contenido del mismo, ZENIT entrevistó al cardenal Robert Sarah, presidente del dicasterio dedicado a la caridad del papa.

¿Cómo puede vivir el creyente esta Cuaresma a través de la práctica de la caridad?

--Cardenal Sarah: La Cuaresma es un tiempo favorable, que la Iglesia nos ofrece, con el fin de fortalecer nuestra relación con el Señor. Debemos recordar, sin embargo, que nuestra relación con Dios se intensifica en la oración, en la vida sacramental, especialmente a través de la Eucaristía: fuente de amor y de donación de nosotros mismos a los demás. Desde el acto sublime de la entrega de Cristo en la cruz, cada creyente está llamado a vivir su vida ofreciendo todo su ser a los hermanos y hermanas. Y la práctica de la caridad es una forma concreta a través de la cual el creyente puede recibir a Cristo en su vida cotidiana, abrazando las necesidades de su hermano. No se debe olvidar que cada acto de caridad cristiana, no es solamente un apoyo material, sino un reconocer de modo concreto en el hermano necesitado el rostro de Jesús pobre y sufriente. Quien realmente ama a los pobres, ama a Jesús.

El papa dijo en su mensaje que el amor nunca será una realidad acabada, completa. Entonces, ¿Cuándo habremos terminado de hacer el bien?

--Cardenal Sarah: El amor y la bondad son como Dios. No tienen fin. Nunca dejas de amar y hacer el bien, porque amar y hacer el bien es asemejarse a Dios. Eterno es su amor por nosotros, dice el Salmo 118. La afirmación del apóstol Juan: "Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene" (1 Jn. 4,16), que es el tema del mensaje de la Cuaresma de este año, subraya que el amor de Dios no es una realidad abstracta, sino de la cual se puede experimentar en la vida. Dios es Amor, como nos recuerda el santo padre en su primera encíclica; por lo que cualquier persona que quiera unirse a Él profundamente, solo puede hacerlo a través del amor. A lo largo de nuestra vida como cristianos estamos llamados a adherirnos constantemente al mandamiento nuevo de Jesús de amarnos los unos a los otros como Él nos ha amado, para que de esta manera llevar a buen término nuestra vida. La Pascua destaca el amor total y constante que Dios tiene por el hombre. Nos ha amado hasta dar vida y nos amó hasta el final. En la cruz, incluso ha perdonado a sus perseguidores. Cristo mismo, por lo tanto, nos dijo con su vida que estamos llamados a amar para siempre. Nunca podremos afirmar que hemos amado lo suficiente. Quien quiere conocer el amor debe amar siempre.

El texto advierte de una exagerada supremacía de la caridad, definiéndola como un activismo moral. ¿En qué lugares en la Iglesia habría el riesgo de tal activismo moral?

--Cardenal Sarah: En el mensaje del santo padre para la Cuaresma de este año, se subraya la importancia de mantener unidas, de vivir todos los días, las dos virtudes teologales de la fe y la caridad. Si solo se da importancia a la caridad, es evidente que esta última viene reducida a un activismo moralista, a un hacer el bien que de alguna manera actúe como un consuelo a la conciencia. Por lo tanto, los actos de caridad deben partir siempre de la fe si se quiere permanecer en plena comunión con el Señor. El riesgo de activismo moral, por lo tanto, se presenta en todos aquellos entornos que presentan el compromiso caritativo, separándolo de la oportunidad de presentar el amor de Dios, como un modo en última instancia, de hacer presente a Dios. Cuando en el propio actuar no se parte de la fe, las acciones de caridad se reducen a pura forma de asistencialismo.

Para leer el Mensaje de Benedicto XVI por la Cuaresma 2013: www.zenit.org/es/articles/creer-en-la-caridad-suscita-caridad