Cardenal Sarah: ''El verdadero acto de caridad consiste en llevar a Jesús''

El presidente del Consejo Pontificio 'Cor Unum' comenta el mensaje cuaresmal del papa (y II)

Roma, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1494 hits

Estamos en pleno periodo litúrgico de Cuaresma, introducido de modo emocionante este Miércoles de Ceniza por Benedicto XVI. Días atrás se había conocido el mensaje de Cuaresma del pontífice, presentado por el Consejo Pontificio Cor Unum.

Para profundizar sobre el contenido del mismo, ZENIT entrevistó al cardenal Robert Sarah, presidente de dicho dicasterio dedicado a la caridad del papa. Ofrecemos la segunda parte del coloquio.

¿Por qué el papa afirma que la palabra caridad o solidaridad va más allá de la simple ayuda humanitaria? En este sentido, ¿el creyente puede hacer mejor su trabajo caritativo si tiene presente su fe?

--Cardenal Sarah: Toda la actividad caritativa de la Iglesia debe comenzar por la escucha de la Palabra de Dios y la oración. En la oración encontramos a Cristo y lo reconocemos en el rostro de los pobres a los que servimos. En el numeral uno de la Deus Caritas Est, Benedicto XVI recordaba que "ser cristiano no es una decisión ética o una gran idea, sino el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da a la vida un nuevo horizonte y una orientación decisiva". La caridad por tanto, se lee en la óptica de este encuentro con Jesús que da a la vida una impronta nueva y decisiva. Por este motivo, el santo padre nos invita a no reducir el trabajo caritativo a un simple acto humanitario o de solidaridad, dado que vivir la caridad es siempre un representar el amor de Dios. Quien vive la caridad, entendida en el sentido cristiano, no puede sino partir de la fe en el Dios de Jesucristo, enviado a darnos su propia vida por nuestra salvación. Solo el encuentro con Dios en Cristo es capaz de suscitar en los creyentes el amor y abrir su espíritu hacia el otro. La verdadera caridad por tanto, es una consecuencia que deriva de la fe y que obra en el amor. Para un cristiano, vivir la caridad a partir de la fe, es la única manera que tiene para abrazar plenamente las necesidades de los demás.

¿A qué se refiere el papa cuando dice que la caridad ayuda a la evangelización? ¿Y por qué la evangelización se ha de considerar, de acuerdo con este mensaje, en la “promoción más alta e integral de la persona humana”?

--Cardenal Sarah: Una organización benéfica que parte de la fe, proclama la buena nueva del Reino de Dios. El creyente que vive la caridad según el Evangelio, es siempre un testigo de su amor; hace presente y de modo concreto, el amor de Dios no solo al hermano a quien sostiene en su necesidad, sino también a aquellos que encuentra en su camino. La evangelización, nos recuerda el papa, debe considerarse la mayor obra de caridad, ya que no hay acción más beneficiosa, y por lo tanto caritativa hacia los demás, que partir el pan de la buena nueva del evangelio, insertarlo en la relación de amistad con Dios. El hombre que encuentra a Dios es abrazado totalmente en su humanidad. Presentando la Palabra de Dios se presenta al hombre la posibilidad de una verdadera promoción integral. Solo Jesús salva plenamente lo humano. El verdadero acto de caridad consiste, por lo tanto, en llevar a Jesús, el Verbo eterno que viene del Padre, el único camino que conduce a la verdad y a la vida.

¿Cómo se alimenta la fe y la esperanza en un mundo donde la gente es tan ambiciosa por el poder? ¿Ayudará, por lo tanto, al aumento de la fe, si se vive más el ayuno, la penitencia y la limosna?

--Cardenal Sarah: El hombre nunca está abandonado a sí mismo. A través de la propuesta de la Iglesia, se nos ayuda a permanecer fieles al camino bautismal. Por lo tanto, la Cuaresma es una gran oportunidad para todos los creyentes de incrementar su fe y apoyarse ante una realidad, a menudo hecha de pruebas e insidias. Las mayores tentaciones que se presentan ante cada uno, son aquellas de ser independiente, de realizarse por sí mismo, de tener el poder necesario para prescindir de Dios. Son las mismas tentaciones que Jesús recibió en el desierto después de haber ayunado durante cuarenta días. El ayuno no debilitó el Hijo de Dios, sino que lo hizo más consciente de su misión y de su filiación. Es así que las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna que la Cuaresma nos invita a vivir, son una gran oportunidad para todos los cristianos a crecer en la fe y caminar con alegría en el camino de los mandamientos.

La primera parte de la entrevista en: www.zenit.org/es/articles/cardenal-sarah-amar-y-hacer-el-bien-es-asemejarse-a-dios

Para leer el Mensaje del papa Benedicto XVI por la Cuaresma 2013: www.zenit.org/es/articles/creer-en-la-caridad-suscita-caridad