Cardenal Tomko: en Taiwán empieza la época de la “nueva evangelización”

Finalizan las celebraciones del 150 aniversario de la evangelización del país

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TAIPEI, martes 24 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- “Iglesia de Taiwán, en nombre del Santo Padre Benedicto XVI, yo te digo: ¡levántate y anda! Una nueva época en tu historia está a punto de empezar. ¡La época de la nueva evangelización! ¡Siguiendo a Jesucristo, nuestro Señor y Rey!”

Lo exclamó el cardenal Jozef Tomko, prefecto emérito de la Congregación para la evangelización de los pueblos, durante la celebración conclusiva de los 150 años de la evangelización de Taiwán, celebrada en el estadio Lin Kou de Taipei este sábado por la tarde, solemnidad de Cristo Rey del universo.

“Concluir las celebraciones del 150 aniversario de la evangelización de Taiwán en la fiesta de Cristo Rey tiene un significado especial para nosotros”, dijo el purpurado, según informó la agencia Fides.

“Es una nueva llamada a continuar y reavivar los esfuerzos para la evangelización, lo que significa construir el reino de Jesucristo”, explicó.

“Todos los miembros de la Iglesia están llamados a contribuir a este compromiso de manera personal: niños, jóvenes, laicos, familias, personas consagradas, sacerdotes y obispos, incluidos los cardenales”, añadió.

En la ceremonia estaban presentes cardenales y obispos, numerosos sacerdotes y misioneros, diversas autoridades políticas y miles de fieles.

En su homilía, el cardenal -enviado especial del Papa al evento- recordó la llegada a Kaohsiung, en 1859, de tres misioneros españoles procedentes de Filipinas junto a cinco catequistas laicos chinos. Fue el inicio de la Iglesia católica en Taiwán, después de algunas tentativas realizadas en 1582 y en 1626.

“Ahora, la pequeña grey de fieles católicos se ha enriquecido con la presencia de inmigrantes de Filipinas y se ha organizado en siete diócesis”, constató el purpurado.

“El Señor ha bendecido vuestros esfuerzos por la evangelización y debemos darle gracias por su ayuda misericordiosa -dijo-. Pero estamos todavía en los inicios”.

El punto de llegada, afirmó, “es también el punto de partida para una nueva evangelización”.

A través de la evangelización, “ofrecemos a nuestra sociedad los valores fundamentales del reino de Cristo: la verdad y la vida”, destacó.

“Proponemos a todos este mensaje, no lo imponemos -continuó-. Estamos convencidos de que este mensaje lleva a toda la sociedad justicia, amor y paz”.

El cardenal también exhortó a los presentes a ser testigos de Jesucristo y de su Reino: “Estad unidos como Iglesia de Jesucristo, la Familia de Dios: unidos a la Iglesia universal y a su pastor, el Papa, unidos a vuestro obispo, al clero, a vuestras familias y parroquias, y entre vosotros”.

El padre Felice Chech, camilo, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Taiwán, recordó a Fides que las celebraciones del aniversario empezaron el 17 de mayo de 2008 en Kaohsiung, el lugar donde desembarcaron los misioneros dominicos y que fue evangelizado en primer lugar.

Entre las diversas iniciativas organizadas durante todo el año, destaca la “S. Andrea 1+1”, que invita a cada cristiano a “concentrarse con la oración y con iniciativas de atención hacia un no cristiano, amigo, pariente, compañero de trabajo o de estudios, para llevarle a encontrarse con Cristo”.

“Una iniciativa sin duda de éxito ha sido la peregrinación de la Virgen procedente de la Basílica Menor de Wanchin, al sur de Taiwán, que ha recorrido casi todas las parroquias de la isla”, recordó, destacando también la promoción del diálogo ecuménico e interreligioso.

Entre las principales dificultades que la Iglesia debe afrontar, el cardenal señaló el hecho de que la católica todavía es vista en el país como una “religión extranjera”, y suscita a veces “signos de desconfianza”, así como “la todavía fuerte influencia de las supersticiones que existen en las religiones populares”.

Con motivo del 150 aniversario de la evangelización, los obispos de Taiwán han enviado a los fieles una carta en la que destacan la necesidad de una formación permanente y se ponen el objetivo de quince mil bautismos y del retorno a la Iglesia de todos los que se han alejado de la práctica religiosa.

La carta, titulada “Celebrar los 150 años de la Evangelización imitando a San Pablo, para una misión de la evangelización completa en todos los ámbitos”, indica que la Iglesia en Taiwán quiere servir como “puente” con la China continental, a la que quiere proponer un testimonio de unidad en la fe.

Taiwán tiene una población de más de 22,5 millones de habitantes, de los cuales 299.000 son católicos.

A pesar de representar una pequeña minoría, la Iglesia dirige 207 escuelas de varios grados, diez hospitales, cuatro consultorios, 27 residencias para ancianos y discapacitados, trece orfanatos, tres consultorios matrimoniales, 16 centros de educación y reinserción y otras 14 instituciones de caridad y asistencia.