Cardenal ve “incomprensibles” los contratos millonarios a jugadores

El arzobispo de Barcelona, en la fiesta del Corpus, pide “solidaridad y austeridad”  

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BARCELONA, lunes 15 de junio de 2009 (ZENIT.org).- El arzobispo de Barcelona, el cardenal Lluís Martínez Sistach, se refirió a los contratos millonarios, por ejemplo a algunos deportistas, y pidió austeridad y solidaridad con los que padecen más la actual crisis económica. 

Lo hizo este domingo en la homilía de la fiesta del Corpus Christi, en la plaza de la catedral de Barcelona. 

"Resulta incomprensible que en la actual situación de nuestro país se hagan dispendios descomunales, como en el caso de contratos deportivos", señaló. 

En su opinión, "esta crisis económica, que es también crisis de valores, nos pide crecer en valorar más el ser que el tener, en dominar el instinto desmesurado de ganancia y de posesión, en entender y respetar la finalidad universal de los bienes de la creación y el sentido social de la propiedad privada". 

También "en aceptar con todas sus consecuencias que la persona humana en su realización individual y social es el centro de la sociedad y que el trabajo está a su servicio y no viceversa". 


 
El arzobispo invitó a los cristianos vivir una solidaridad que "pide compartir los bienes, pocos o muchos, con los que pasan necesidad y poner nuestra persona, nuestro tiempo y nuestras capacidades al servicio de los demás". 

El cardenal también lamentó el "alejamiento cada vez más radical de la fe i de la antropología cristiana", como muestra "el actual proyecto de ley del aborto".  

"Debemos asumir plenamente que nuestra situación es de misión", destacó. 
 
La celebración de la eucaristía quería ser una acción de gracias a Dios por la Eucaristía y por los frutos del Plan Pastoral Diocesano de los tres últimos cursos. 

El arzobispado de Barcelona inicia ahora un nuevo plan trienal que "parte de la aceptación de que nuestra sociedad vive un alejamiento de la vida cristiana" según explicó el cardenal en su presentación, el 6 de junio. 

Este plan propone trabajar especialmente para conocer, celebrar y vivir la Palabra de Dios, crecer en la solidaridad en medio de la crisis económica; e impulsar la participación de los inmigrantes en las comunidades cristianas".