Cáritas Española dedica su campaña anual a la inmigración

«Construyamos un lugar común. Nadie sin futuro»

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MADRID, viernes, 2 diciembre 2005 (ZENIT.org).- Este viernes se presentó en Madrid la Campaña Institucional 2005-06 de Cáritas Española, que se pone en marcha con motivo de Navidad y que culminará en junio de 2006 con motivo de la celebración del Día de Caridad (Fiesta del Corpus Christi).



El acto ha contado con la presencia de Silverio Agea, secretario general de Cáritas Española; Juan F. Martínez, director de Cáritas Huelva y presidente de Cáritas Andalucía; y Oliver Eitel, director de Cáritas Sigüenza-Guadalajara e inmigrante camerunés.

A través de esta Campaña anual, que en esta edición lleva como lema «Construyamos un lugar común. Nadie sin futuro», la Confederación Cáritas va a incidir durante los próximos meses en los retos de la inmigración ya abordados en la anterior Campaña 2004-05 para subrayar la idea de que es necesaria la implicación de cada uno de nosotros en la construcción de una sociedad nueva sobre la base de la acogida.

Según ha señalado el secretario general de Cáritas, esta Campaña 2005-06 pretende movilizar al conjunto de la sociedad a favor de unas actitudes de acogida hacia los inmigrantes, para que la integración social se convierta en una realidad y evitar el estallido de fenómenos de violencia social como los registrados recientemente en Francia.

Cáritas viene trabajando desde hace tiempo para que la sociedad sea entendida como un bien común que hay que construir entre todos. «Para ello, en el marco de la campaña se va a impulsar la apertura a la llegada de nuevos vecinos, el reconocimiento de sus derechos y la igualdad de oportunidades, su pleno acceso a los recursos sociales y apreciar la riqueza de sus aportaciones a la vida comunitaria», explica la institución católica.

«España es ya un país de inmigración»
En palabras de Silverio Agea, «debemos tomar plena conciencia de que España no va a ser un país de inmigración, porque ya es un país de inmigración».

Ante esta realidad, Cáritas apoya un modelo de integración que consiste en «recrear la sociedad, de forma que los inmigrantes sean acogidos como personas iguales en derechos a los ciudadanos autóctonos».

Ello no significa, aclaró, que «estemos a favor de una política de puertas abiertas, porque la inmigración debe ser regulada en origen».

De ahí la necesidad de que el tema de la inmigración «sea un asunto de Estado y de Estados», que se aborde «como un proceso en el que tenga la máxima prioridad el codesarrollo apoyado tanto por los Gobiernos de los países de acogida y de origen y las respectivas sociedades».

El secretario general de Cáritas pidió la colaboración de los medidos de comunicación en los objetivos de la Campaña para combatir los prejuicios que comúnmente se relacionan con la inmigración, como la delincuencia y la prostitución, y que las estadísticas desmienten de forma categórica.

Y es que, como aseguró Juan F. Martínez, director de Cáritas Huelva, los inmigrantes «vienen fundamentalmente a trabajar». Y con ese objetivo se enfrentan a la incertidumbre de un proceso de cuyo éxito depende la subsistencia de las familias que han dejado atrás.

Trabajar por la justicia desde la esperanza
Tanto Juan F. Martínez como Oliver Eitel, director de Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara, incidieron en su intervención en los aspectos humanos de la inmigración y en la forma en que la red Cáritas da respuesta personalizada a cada una de las historias –por lo general dramáticas-- que se esconden detrás de cada una de estas personas.

«Cáritas trabaja por la justicia desde la esperanza», aseguró el director de Cáritas Huelva, que defendió un modelo de sociedad alternativo para remediar el reto de la inmigración: «No podemos mantener nuestros niveles de desarrollo y de crecimiento a costa del mantenimiento de unas condiciones injustas en los países de procedencia de los inmigrantes».

«Buscar los puntos en común»
Oliver Eitel --que llegó a España en 1995 y fue elegido por mayoría absoluta para dirigir la Cáritas de Sigüenza-Guadalajara el pasado mes de julio-- describió en primera persona la dura experiencia de la inmigración, «un proceso muy largo que en ocasiones nunca llega a culminarse».

Defendió, en cualquier caso, la necesidad de poner el énfasis en la sensibilización y en la interculturalidad, con objeto de «buscar los puntos en común y llegar a comprender lo injusto de muchos de nuestros prejuicios».

En 2004, la Confederación Cáritas destinó en toda España a los programas para inmigrantes 7,3 millones de euros y se atendieron a casi 260.000 personas.