Caritas Internacional aumentará su ayuda de emergencia a Burkina Faso

Las inundaciones han dejado a 26.000 personas sin casa

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ROMA, viernes 30 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Caritas Internacional ha enviado equipos de evaluación para obtener una visión detallada de cómo ayudar a las personas que han perdido sus casas y posesiones en las recientes inundaciones en Burkina Faso.

Las lluvias torrenciales caídas en el norte y este del país el 22 de julio han dejado a 26.000 personas sin casa y una persona muerta. Las áreas afectadas son las diócesis de Fada N’Gourma y Kaya, informa Caritas Internacional en su página web.

“Nuestros campos y casas han sido destruídos de manera que tuvimos que refugiarnos bajo los árboles –declara Alimata Zore, madre de ocho hijos de Nomdé--. Estamos usando bolsas de plástico para mantenernos secos, pero es difícil. Nuestros niños lloran todo el tiempo porque no tienen comida. Tengo miedo de que caigan enfermos pronto”.

Caritas está planeando aumentar la respuesta al llamamiento de emergencia de Burkina Faso lanzado a finales de junio de 312.320 a 531.140 euros. Los fondos extra ayudarán a proporcionar alimentos y otros artículos a un total de 2.500 propietarios de casas, que incluirán a las nuevas víctimas de las inundaciones que quedaron sin casa.

El programa de emergencia de siete meses se centró inicialmente en proporcionar a la gente alimentos y ayudarles a superar las anteriores inundaciones del pasado septiembre. Incluye a las dos diócesis golpeadas por las inundaciones de la pasada semana.

Esta es la segunda vez en menos de un año que los habitantes de Burkina Faso afrontan los efectos de las fuertes lluvias. Las inundaciones masivas en el país del pasado septiembre afectaron a 600.000 personas y dejaron 150 muertos.

Tras este desastre, Caritas lanzó un programa de emergencia que se centró en salud, refugio, alimentos, higiene y educación.

Los efectos de las frecuentes lluvias en las comunidades rurales de los países en vías de desarrollo es devastador. No sólo hacen que la gente pierda sus casas sino que en estas sociedades dependientes de la agricultura muchas familias pierden también sus fuentes de ingresos.

Las actuales inundaciones han llegado justo después de la estación de siembra en Burkina Faso. Esto significa que están en riesgo las cosechas de septiembre/octubre,  creando un impacto de larga duración en la vida de la población.

Por Nieves San Martín