Caritas lanza un llamamiento a la ayuda ante la tragedia de Haití

La tormenta tropical Jeanne ha dejado al menos 622 muertos

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ROMA, martes, 21 septiembre 2004 (ZENIT.org).- Caritas Internationalis ha lanzado un llamamiento a la ayuda de las poblaciones afectadas por la tormenta tropical Jeanne que ha provocado al menos 622 muertos en Haití.



Las zonas más afectadas de la isla son Gonaives, Port de Paix, Cabo Haitiano, Mapou y la región de Gros Morne, informa Caritas Haití.

«Las necesidades más urgentes son alimentos, agua, medicinas y sacos de dormir. Hemos hecho un primer reconocimiento y concentraremos ahora las ayudas en Gonaives y Port de Paix», informa la coordinadora de ayudas de urgencia de Caritas Haití, la señora Buri en un mensaje telefónico.

«Confiamos en el apoyo de la red internacional» de Caritas, añadió en su conversación con Roma.

Las autoridades haitianas y la misión de las Naciones Unidas consideran que el número de las víctimas de la tormenta tropical será superior.

La Caritas de Haití, creada en 1975, se ha movilizado desde inicios de año para afrontar la crisis sociopolítica que sacude al país.

También había desplegado sus energías con motivo de las inundaciones que golpearon Haití, dejando unos dos mil muertos, y la República Dominicana en mayo pasado. La zona de Mapou también había quedado afectada en días pasados por el huracán Iván.

Debido a estas emergencias, gracias al personal de las respectivas Caritas diocesanas, ya se han creado depósitos de medicinas y material sanitario de emergencia, y se han abierto comedores escolares y centros de asistencia para las poblaciones que corren el mayor riesgo. Ahora estas estructuras revisten gran utilidad para afrontar la nueva emergencia.

La tormenta tropical Jeanne entró la semana pasada en el Caribe, con saldo de siete muertos en Puerto Rico, antes de azotar a la República Dominicana, donde dejó al menos 18 muertos.

Haití, la nación más pobre del continente americano, suele ser afectada por inundaciones y deslaves debido a la extensa deforestación que ha sufrido.

Tras regresar de Haití enviado por Juan Pablo II, el arzobispo Paul Josef Cordes, presidente del Consejo vaticano «Cor Unum», había calificado de «catástrofe anunciada».

El prelado alemán, en una entrevista concedida a Zenit explicó entonces que «estas catástrofes se podían prever ya desde antes» e hizo «un llamamiento a los políticos para que se ocupen de la situación de las zonas en las que suceden periódicamente estas desgracias».

«El problema está en que los responsables políticos no se interesan en estas zonas más alejadas, pues no atraen muchos votos», denunciaba.