Cáritas saca del hambre a 70.000 personas en Somalia

En la región septentrional de Somaliland, la única que actualmente es accesible a la ayuda internacional

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ROMA, jueves 18 de febrero de 2010 (ZENIT.org)  La red Cáritas ha puesto en marcha una operación urgente de ayuda para paliar la grave emergencia alimentaria que se ha declarado en Somalia, que se ve abocada ahora mismo a la mayor crisis humanitaria en 18 meses y al recrudecimiento de la guerra civil.

Dado que el sur y el centro del país son actualmente inaccesibles para la ayuda internacional dada la gran inseguridad provocada por la guerra civil, el plan de respuesta de Cáritas se va a centrar en la región septentrional de Somaliland, que sí que es accesible y donde se estima que podrá garantizarse ayuda básica a 70.000 personas. En el norte del país, una zona de pastoreo, la sequía ha provocado que la producción ganadera y agrícola baje dramáticamente, lo que ha generado un grave problema de seguridad alimentaria.

Somalia viene sufriendo emergencias de forma intermitente desde hace dos décadas, por lo que, dados los altísimos índices de malnutrición e inseguridad alimentaria de la población, hacen imprescindibles este tipo de intervenciones por parte de la red Cáritas, que en los últimos años se han visto dificultados por el clima de violencia.

Somaliland es una región que en 1991 rompió relaciones con Somalia tras declararse independiente, aunque no ha sido reconocida por la comunidad internacional. Sigue siendo una zona accesible para la ayuda internacional, dado que prácticamente no se ha visto afectada por la situación de guerra civil que afecta al resto del país.

La red Caritas viene trabajando en Somaliland desde 1994, en estrecha colaboración con Cáritas Somalia --quien ha lanzado esta llamada de emergencia ante la crisis alimentaria por un importe total de 542.677 euros--, las organizaciones civiles somalíes y el Gobierno de Somaliland.

La mayoría de las acciones del plan de Cáritas se van a dirigir a garantizar sistemas de regadío y suministros de agua potable a las comunidades rurales, que les permitan afrontar de manera fiable las condiciones de sequía crónica y puedan desarrollar, al margen de las fluctuaciones climáticas, la actividad agropecuaria en la que se sustenta su seguridad alimentaria.