Carmelitas, «faros de santidad» para un mundo desasosegado

«Escuelas de santidad» para los hombres y mujeres de nuestro tiempo

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CIUDAD DEL VATICANO, 20 octubre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha pedido a los religiosos y laicos Carmelitas que sean faros de santidad en el mundo al escribir un mensaje a esa familia espiritual.



Con la misiva, dirigida al padre Joseph Calmers, prior general de la Orden de los Carmelitas, el Santo Padre recuerda los 550 años del ingreso en esa Orden de las monjas de clausura y de la institución de la Tercera Orden por decisión del Papa Nicolás V.

«En el Carmelo se recuerda a los hombres, desasosegados por tantos afanes, que la prioridad absoluta debe ser la búsqueda "del Reino de Dios y de su justicia" (Mateo 6, 33», asegura el Papa.

«Al mirar al Carmelo, donde la oración se convierte en vida y la vida florece en oración, las comunidades cristianas comprenden mejor cómo pueden convertirse en auténticas escuelas de oración», aclara.

Su mensaje se dirige en particular «a las queridas hermanas Carmelitas, dedicadas sólo a la alabanza del Señor» para pedirles «que sus monasterios sean faros de santidad, especialmente para las parroquias y las diócesis que tienen la suerte de contar con su presencia».

La Bula «Cum nulla» del 7 de octubre de 1452 reconoció también la incorporación de los laicos en la Familia carmelitana, mediante la institución de la Tercera Orden Secular.

El Papa invita después a estos «hombres y de mujeres. llamados a vivir el carisma carmelitano en el mundo», a santificar «toda la actividad cotidiana mediante la fidelidad a las promesas bautismales».

Para realizar plenamente esta vocación, les pide acompañar la jornada con la oración, y especialmente con la Celebración eucarística y la Liturgia de las Horas, imitando «a María, que escuchaba la palabra del Señor, la conservaba en su corazón y la ponía en práctica».