Carta del Papa al Simposio católico-ortodoxo de Salónica

Dirigida al presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 2 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- A continuación publicamos la Carta que el Papa Benedicto XVI ha enviado al presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el cardenal Kurt Koch, con ocasión del XII Simposio Intercristiano sobre el tema “El testimonio de la Iglesia en el mundo contemporáneo” (Salónica, 30 de agosto al 2 de septiembre).

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Al Venerado Hermano

el señor cardenal Kurt Koch

Presidente del Consejo Pontificio

para la Promoción de la Unidad de los Cristianos

1. Con ocasión del XII Simposio Intercristiano, con el tema “El testimonio de la Iglesia en el mundo contemporáneo”, que se desarrolla en Salónica del 30 de agosto al 2 de septiembre de 2011, deseo manifestar a través de usted, Venerado Hermano, mi gran aprecio por esta loable iniciativa, promovida por el Instituto Franciscano de Espiritualidad de la Universidad Pontificia Antonianum y por el Departamento de Teología de la Facultad Teológica Ortodoxa de la Universidad Aristóteles de Salónica.

2. El tema que se tratará en el Simposio es de gran actualidad y está en el centro de mis preocupaciones y oraciones, como ya afirmé en la Carta Apostólica “Ubicumque et semper”, con la que instituí el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización. En el transcurso de los siglos la Iglesia no ha dejado de proclamar el misterio salvífico de la muerte y resurrección de Jesucristo, pero este mismo anuncio necesita hoy un renovado vigor en muchas de las regiones que fueron las primeras en acoger la luz y que experimentan los efectos de una secularización capaces de empobrecer al hombre en su dimensión más profunda. En realidad asistimos, en el mundo contemporáneo, a fenómenos contradictorios: por un lado existe una generalizada distracción y también una insensibilidad frente a la trascendencia, por el otro hay numerosos signos que atestiguan la permanencia, en el corazón de muchos, de una profunda nostalgia de Dios, que se manifiesta de muchas formas distintas y que pone a muchos hombres y mujeres en actitud de sincera búsqueda.

3. Los actuales escenarios culturales, sociales y económicos plantean los mismos retos a católicos y ortodoxos. La reflexión que se desarrollará en el Simposio tendrá una importante consecuencia ecuménica. Las intervenciones permitirán diseñar un cuadro articulado de las problemáticas comunes y presentar las particularidades de los diferentes puntos de vista, favoreciendo el intercambio de reflexiones y de experiencias en un clima de caridad fraterna. El conocimiento recíproco de nuestras tradiciones y la amistad sincera representan, en sí mismas, una contribución a la causa de la unidad de los cristianos. Quiero recordar aquí las palabras de mi Venerado Predecesor, el Siervo de Dios Pablo VI, cuando, a propósito de la evangelización, afirmaba: “Evangelizadores: nosotros debemos ofrecer a los fieles de Cristo, no la imagen de hombres divididos y separados por las luchas que no sirven para construir nada, sino la de hombres adultos en la fe, capaces de encontrarse más allá de las tensiones reales gracias a la búsqueda común, sincera y desinteresada de la verdad. Sí, la suerte de la evangelización está ciertamente vinculada al testimonio de unidad dado por la Iglesia. He aquí una fuente de responsabilidad, pero también de consuelo”(Exort. ap. Evangelii Nuntiandi, n. 77).

4. A la buena consecución de los trabajos contribuirá ciertamente la intercesión de San Pablo, cuyo recuerdo está particularmente vivo en la ciudad de Salónica, en la que el Apóstol predicó el Evangelio en primer lugar y al que permaneció ligado por un especial vínculo de afecto. Es necesario que estén animados por el mismo celo apostólico de Pablo para un renovado anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo.

5. A todos los que han contribuido a la realización del Simposio, a los ilustres oradores y a todos los participantes dirijo mi cordial saludo con la esperanza de que la iniciativa resulte un éxito. Acompaño los trabajos con la oración y con mi Bendición Apostólica.

Desde Castel Gandolfo, 6 de agosto 2011

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción del original italiano por CarmenÁlvarez

©Libreria Editrice Vaticana]