Carta vaticana sobre la ordenación de diáconos permanentes en San Cristóbal de las Casas (México)

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 28 marzo 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la carta que ha enviado la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos al obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas (México), monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, sobre los problemas relativos a la ordenación de diáconos permanentes.



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Prot. 159/00

Ciudad del Vaticano, 26 de octubre de 2005

Excelencia reverendísima,

en la última Reunión Interdicasterial, celebrada el 1 de octubre pasado, como Ud. ha podido bien observar, se realizó un detallado y serio examen de la petición presentada por Vuestra Excelencia y de la situación actual de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y sus incidencias en la vida de la Iglesia Universal. Adjunto una copia del resumen que hice como conclusión de la reunión. Como resultado de la deliberación se ha convenido como sigue:

No se puede ignorar que, aún después de pasados cinco años de la salida de S.E. Mons. Samuel Ruiz de San Cristóbal de Las Casas, continua a estar latente en la Diócesis la ideología que promueve la implementación del proyecto de una Iglesia Autóctona. En este sentido, la Reunión Interdicasterial se ha pronunciado por una suspensión de eventuales ordenaciones de diáconos permanentes hasta que se haya resuelto el problema ideológico de fondo.

Asimismo, se pide que se fortalezca la pastoral vocacional, con vistas al sacerdocio célibe, como en el resto de la Iglesia en México y demás países de América Latina; y que se interrumpa la formación de más candidatos al diaconado permanente. Constituye, en efecto, una injusticia contra esos fieles cristianos alentar una esperanza sin perspectivas reales; además, el diaconado supone una vocación personal, no una designación comunitaria sino una llamada oficial de la Iglesia; requiere una formación intelectual sólida, orientada por la Sede Apostólica.

Para contribuir a sanear la vida eclesial, desde el inicio se ha pedido, y se continúa a indicar, abrir la Diócesis a otras realidades eclesiales propias de la universalidad de la Iglesia Católica, para ayudarla a salir del aislamiento ideológico mencionado.

Por último, cabe subrayar que, alimentar en los fieles expectativas contrarias al Magisterio y a la Tradición, como en el caso de un diaconado permanente orientado hacia el sacerdocio uxorado, coloca a la Santa Sede en la situación de tener que rechazar las distintas peticiones y presiones y, de este modo, se le hace aparecer como intolerante.

Me valgo de esta ocasión para saludar muy atentamente a V. E. y asegurarle nuestro sincero deseo de prestarle toda la colaboración posible. Quedo de Ud.,

devotísimo en Cristo Jesús,

+ Francis Card. ARINZE
Prefecto

+ Domenico SORRENTINO
Arzobispo Secretario


[Texto original en lengua española]