Católicos a la baja, protestantes a la alza: una (falsa) clave de lectura mediática del viaje del Papa a Brasil

Análisis de la cobertura informativa de la JMJ en Río de Janeiro

Roma, (Zenit.org) Jorge Enrique Mújica | 1379 hits

El primer viaje internacional del Papa Francisco despertó el interés de la prensa internacional por diversos motivos. Uno de ellos, quizá el más tocado, ha sido el acento que muchos de esos medios están poniendo en la cantidad de católicos que tiene Brasil y que lo colocan en el primer lugar a nivel mundial.
 La clave de lectura de los artículos de periódicos y reportajes de televisión y radio, sin embargo, apunta más bien a contrastar el avance de grupos protestantes, de movimientos religiosos alternativos, de otras religiones e incluso de no creyentes, lo que habría motivado el viaje del Papa Francisco y así la «reconquista» de Brasil en particular y de Latinoamérica en general.
Actualmente Brasil es el primer país por número de católicos tanto a nivel América como a nivel mundial. En América, tras Brasil, están México, Colombia, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, Chile, Guatemala, República Dominicana, Bolivia, Haití, Cuba, Honduras, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Puerto Rico, Panamá y Uruguay.
 Un servicio del «Vatican Information Service», del 20 de julio de 2013, reportaba las siguientes estadísticas de la Iglesia católica en Brasil:
 «Brasil cuenta con una superficie de 8.514.215 km2 y una población de 195.041.000 de habitantes de los que 164.780.000 son católicos -el 84,48% de la población-. Hay 274 circunscripciones eclesiásticas, 10.802 parroquias y 37.827 centros pastorales. Realizan las tareas de apostolado 453 obispos, 20.701 sacerdotes, los religiosos son 2.702 y las religiosas 30.528; los diáconos permanentes 2.903. Hay 1.985 miembros laicos de Institutos seculares, 144.910 misioneros laicos y 483.104 catequistas. Los seminaristas menores son 2.671 y los mayores 8.956.
 
Asimismo, la Iglesia Católica cuenta en Brasil con 6.882 centros educativos de todos los niveles en los que estudian 1.940.299 alumnos, además de 3.257 centros de educación especial. Existen también 5.340 centros asistenciales de propiedad de la Iglesia o dirigidos por eclesiásticos: 369 hospitales, 884 ambulatorios, 22 leproserías, 718 casas para ancianos y minusválidos, 1.636 orfanatos y guarderías y 1.711 consultorios familiares y centros para la protección de la vida» (datos procedentes de la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia actualizados al 31 de diciembre de 2011).
 
Estos datos discrepan con los que publicaba el semanario The Economist en un artículo del 20 de julio de 2013 (cf. «The promise and peril of a papal visit»). El artículo de la revista de cabecera de las misiones diplomáticas mundiales menciona que hay 123 millones de católicos Brasil para, a continuación, subrayar que en comparación con los grupos protestantes y de no creyentes la Iglesia católica experimenta un descenso numérico.
 
Un análisis del «The Pew Forum on Religion and Public Life» del 18 de julio de 2013 confirma el dato de The Economist. El análisis titulado «Brazil’s Changing Religious Landscape» estudia los datos de varios censos de población brasileña de las últimas cuatro décadas cuyos resultados reflejan, efectivamente, una caída en el número de católicos y un alza en el número de protestantes.
 El informe comienza evidenciando que entre 1970 y 2000 el número de católicos en Brasil aumentó a pesar de que la población que se identificaba como católicos caía. Fue a partir de 2000-2010 que tanto el número absoluto como porcentual de católicos disminuyó (de 125 millones en 2000 -74% de la población- a 123 millones en 2010 -65% de la población-). En contraparte el protestantismo brasileño aumentó en el mismo periodo de 25 millones (15% de la población) a 42 millones (22% de la población). Movimientos religiosos alternativos y religiones como el islam y el budismo subieron de 2 millones en 1970 a 6 millones en 2000 (4% de la población) para finalmente alcanzar los 10 millones (5% de la población) en 2010.
 Por su parte las personas sin afiliación religiosa también han crecido, según el estudio del «The Pew Forum on Religion and Public Life». Agnósticos y ateos ascendían a menos de 1 millón en 1970 pero para el año 2000 eran ya 12 millones (7% de la población). El censo brasileño de 2010 actualizó el dato: 15 millones de brasileños estaban sin afiliación religiosa (8% de la población).
 El reporte «Brazil’s Changing Religious Landscape» menciona que, según el censo brasileño de 1991, los pentecostales y neo-pentecostales representaban el 6% de la población. Para 2010 eran ya el 13%. Mientras tanto, los brasileños que se identifican con denominaciones protestantes tradicionales como los bautistas y presbiterianos se ha mantenido estable en las dos últimas décadas. La tercera categoría de protestantes tradicionales aparece en el censo brasileño como «sin clasificación»: era el 1% en 1991 y el 5% en 2010.
 El estudio se detiene también en los porcentajes de religión por sexos: según el censo de 2010 hay más hombres católicos (65%) que mujeres (64%). Esto cambia en el ámbito protestante donde las mujeres representan el 24% y los hombres el 20%. Por su parte, 10% de hombres son agnósticos o ateos mientras que las mujeres suponen un 6%. En otras religiones las mujeres son 6% y los hombres suponen el 5%.
 Dato curioso respecto a Río de Janeiro, ciudad donde se desarrolla la Jornada Mundial de la Juventud 2013, y segunda ciudad más grande de Brasil: menos de la mitad de la población (46%) es católica.
 ¿Y a qué se debe la discrepancia entre las estadísticas de la Oficina Central de la Iglesia y las del estudio del «The Pew Forum on Religion and Public Life» basado en datos del censo? La primera cuenta el número de personas bautizadas en absoluto mientras que la segunda considera a quienes pudieron haber cambiado de religión después del bautismo.
 El viaje del Papa a Brasil, sin embargo, no se debió a una «estrategia de reconquista» ni tiene como finalidad primaria encender el fervor de los brasileños y latinoamericanos. La visita estaba prevista desde hace dos años cuando Benedicto XVI designó en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 a Río de Janeiro como la sede para la edición de 2013. El Papa Francisco no ha hecho sino retomar aquella cita que se enmarca en la continuidad entre dos pontificados. Y esto, mediáticamente hablando, es la clave principal de lectura.