Células madre ¿almacén en biobancos públicos o privados?

La Academia Pontificia para la Vida se decanta, oficiosamente, por un sistema mixto

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- Recogida en 3.500 hospitales de 70 países, actualmente la sangre del cordón umbilical se conserva en casi 100 bancos públicos para un total de 450.000 muestras almacenadas en todo el mundo. Sólo Italia, tiene en su territorio el número más alto de biobancos no comerciales, contando con 19 institutos distribuidos en 11 regiones.

Estos son algunos de los datos ofrecidos en la convención, celebrada el 26 de febrero en el Vaticano y organizado por la Academia Pontificia para la Vida, sobre el tema de las células madre y del trauma post-aborto.

Durante muchos años la médula ósea se consideró como la principal fuente de células madre, y como consecuencia se convirtió en el método más común para tratar las patologías curables con las células madre. Sin embargo existen numerosos problemas relacionados con el trasplante, incluida la dificultad de encontrar un sujeto compatible, el aumento del riesgo de las infecciones y el riesgo para el donante.

Inicialmente considerado “material de deshecho”, el cordón umbilical es, sin embargo, rico en células madre, y su sangre representa un verdadero y propio salvavidas porque permite combatir enfermedades de la sangre muy graves.

Idénticas a las de la médula ósea, estas células, cuya característica consiste en generar elementos fundamentales para la sangre humana, como los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas, pueden ser trasplantadas en los pacientes enfermos, por ejemplo de leucemia, anemia y talasemia.

Y también “respecto a las células madre embrionarias, que son el estándar oro”, como señala monseñor Jacques Suaudeau (Academia Pontificia para la Vida, PAV), las obtenidas del cordón umbilical 'son una alternativa válida'”.

“El gran problema -explica Carlo Petrini de la Unidad de Bioética del Instituto Superior de Sanidad además de miembro del PAV- es que no existe una regulación uniforme de los bancos dedicados a la recogida de este tipo de células madre”.

La legislación que controla los biobancos varía según de que país se trate. Por ejemplo en base a los datos presentados, además de Italia otros cuatro Estados prohíben las estructuras privadas: Holanda, Francia, Bélgica y Luxemburgo.

“En nuestro país -continúa Petrini- se consiente la conservación sólo para el uso alogénico, mientras que se permite el uso autólogo dedicado, es decir por si en el momento del parto hay un riesgo de salud para el neonato u otro miembro de la familia. Quien quiere sin embargo conservar el cordón para uso autólogo puede hacerlo en el extranjero por cuenta propia, pidiendo autorización a las Regiones”.

Hasta el año pasado parejas realizaron unas nueve o diez mil peticiones anuales para exportar al extranjero el cordón del propio hijo, casi siempre en Suiza, Gran Bretaña, Alemania, República de San Marino y Francia, quizás uno de los más importantes países importadores, tanto que el gasto para conservar la sangre del cordón umbilical en 2006, más o menos 2,82 millones de euros, se ha casi duplicado en 2008, cifrándose en torno a los 4,94 millones de euros.

Instituido en 1999, el Réseau français de Sang Placentaire (RFSP) conserva hoy casi 10.000 unidades de sangre.

La regulación de los bancos cordonales sigue, en España, la polémica nacida por la revelación de que la Casa Real Española envió a los Estados Unidos, la sangre obtenida del cordón umbilical de la Infanta Leonor de Borbón, hija de los príncipes de Asturias Felipe y Letizia, además de nieta del rey don Juan Carlos y futura heredera del trono, para que fuese conservada en un centro especializado, cuando esa práctica no estaba permitida en España, que sólo permitía centros públicos y donaciones anónimas y altruistas.

España se vió obligada a aprobar una ley, que entró en vigor en 2006, donde se dijo que los gastos de conservación serán reembolsados: elemento que ha hecho multiplicarse las exportaciones, por tanto el lucro, e incrementar el número de los bancos comerciales.

Por lo que respecta a Holanda -según lo establecido por el Blood Supply Act - la Sanquin es la única organización (nacida en el 1998 de una fusión de los bancos de sangre con el Central Laboratory of the Netherlands Red Cross Blood Transfusion Service - CLB) autorizada a proveer, según la necesidad, de sangre y productos derivados de ella. En Bélgica, sin embargo, los 5 biobancos para la conservación alogénica están regulados por una ley de 2008 que la asocia al banco de la médula ósea.

En Austria, donde existe sólo un banco público, el Cord Blood Bank de Linz, el Tissue Safety Act establece la prohibición de publicidad de la conservación autóloga mientras que en Grecia los biobancos, de hecho, no están regulados ya que existe una ley pero no se ha nombrado todavía a la autoridad competente en la materia.

Finalmente es interesante el caso de Inglaterra, donde tiene su sede la Virgin Health Bank, cuyos beneficios se invierten en parte en la investigación. Creada en 2006 por el profesor Colin McGuckin (miembro de la Academia Pontificia para la Vida) para fines médicos alternativos, este biobanco tiene un llamado sistema dual (20% de uso privado y 80% de uso público) solución que muchos otros miembros de la Academia consideran como la solución factible.

Como Justo Aznar, del Instituto de Ciencias de la Vida de Valencia, que sostiene que “es difícil justificar éticamente la conservación para uso autólogo porque cuesta mucho y es poco probable su necesidad”. Desde el 1998 al 2009, de hecho se han seguido 14.000 trasplantes de sangre de cordón umbilical y entre estos sólo se registró un solo caso de uso autólogo.

Si la recogida se realiza respetando “el principio de dignidad del uso del cuerpo humano – concluyó Aznar – del principio de justicia que garantiza a todos un igual acceso al trasplante, sin distinciones entre clases sociales y económicas, si a la madre se le asegura que no sufrirá daños psíquicos y físicos además de garantizar el consenso informado, la propiedad de la sangre almacenada y la protección de los datos, no hay obstáculos para la creación de bancos mixtos, público-privados”.

Por Mariaelena Finessi. Traducción del italiano por Carmen Álvarez