Cena en los jardines del Vaticano para los necesitados de Roma

Organizada por el Círculo de San Pedro, fueron atendidas unas 200 personas

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1771 hits

Unas doscientas personas en dificultad, entre mendigos y nuevos pobres fueron invitados a cenar este lunes 7 en los jardines del Vaticano, a pocos pasos de la gruta de Lourdes.

El cardenal Giuseppe Bertello, presidente del Gobierno de la Ciudad del Vaticano les dio a los huéspedes el bienvenido en nombre del papa Francisco y bendijo la cena que se realiza por segunda vez en el Vaticano

Lo organizó el Círculo de San Pedro, siguiendo esa misión de asistencia a los necesitados iniciada hace 145 años como símbolo de la caridad del papa.

La cena fue en nombre del Santo Padre, a los asistidos de las cocinas económicas del asilo nocturno del Centro Polifuncional del Círculo de San Pedro.

Llegaron a la Ciudad del Vaticano en cuatro pullman que habían realizado una vuelta por diversos puntos de Roma recogiendo a los húespedes.

Además de algunos mendigos, también se encontraban personas que sufren la llamada nueva pobreza. Gente que hasta hace poco tiempo atrás tenía una cierta estabilidad y se encontraron pobres por algún evento inesperado, un accidente, un divorcio, la pérdida del trabajo, etc.

Sirvieron las diez mesas los mismos socios y amigos del Círculo, ayudados por consortes e hijos en un clima que el cardenal Bertello definió de “serena familiaridad”, durante el prolongado atardecer del verano romano.

El presidente del Círculo, Leopoldo Torlonia agradeció a quienes ayudaron en la velada, y después el presidente de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, les hizo llegar los saludos del Santo Padre

Antes de partir los comensales recibieron una bolsita con dulces, un rosario y un llavero del papa Francisco.

El Circulo de San Pedro nace en Roma en 1869, por la iniciativa de un grupo de jóvenes de alta burguesía y de familias nobles romanas que querían demostrar al mundo su fidelidad al pontífice, entonces Pio IX. Era un momento muy difícil de la historia del papado y de la Iglesia.

Fidelidad incondicional a la Iglesia y al Romano pontífice son el signo que les distingue. Su lema es: Oración, acción y sacrificio.