Cercanía espiritual del Papa con las víctimas y poblaciones de Tierra Santa

La Santa Sede pide a la comunidad internacional asistencia para la población palestina

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 14 junio 2006 (ZENIT.org).- Especialmente con la oración, Benedicto XVI está cerca de las poblaciones de Tierra Santa, ensangrentada por un recrudecimiento de la violencia.



Y es que «la Santa Sede sigue con gran alarma y dolor» los episodios de «creciente, ciega violencia», que estos días sufre esa región del planeta, confirmó al final de la mañana de este miércoles el director de la Sala de Prensa vaticana, Joaquín Navarro-Valls.

«El Santo Padre está cerca, de manera especial con la oración, de las víctimas inocentes, de sus familiares y de las poblaciones de aquella tierra, rehén de cuantos se hacen la ilusión de poder resolver los problemas cada vez más dramáticos de la región a través de la fuerza o de modo unilateral», expresó en un comunicado en italiano.

El portavoz vaticano hizo pública también la invitación de la Santa Sede «a la comunidad internacional» para «activar rápidamente los medios necesarios para la necesaria asistencia humanitaria de la población palestina».

Igualmente la Santa Sede «se asocia en apremiar a los responsables de ambos pueblos para que se muestre ante todo el debido respeto a la vida humana, especialmente la de los civiles indefensos y los niños, y se reanude con valor el camino de la negociación, el único que puede llevar a la paz justa y duradera a la que todos aspiran», concluye la nota.

El Custodio de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa, lanzó el martes a través del servicio informativo del episcopado italiano «Sir» una alerta: «La tensión es altísima y los riesgos de una guerra civil son concretos».

El franciscano hizo un llamamiento al diálogo entre las facciones palestinas de Al Fatah y Hamas que se están enfrentando en los Territorios, en particular en la franja de Gaza.

Además del presente choque inter-palestino, los ataques aéreos israelíes sobre Gaza de la mañana del martes provocaron una decena de muertos.

Tras infringir la tregua unilateral, el lunes el brazo armado de Hamas seguía lanzando ataques al sur de Israel.

En Israel el ministro de Defensa, Amir Peretz, excluyó por su parte este miércoles toda responsabilidad del ejército israelí en la artillería naval que, el viernes pasado, costó la vida a siete miembros de una misma familia palestina en una playa de Gaza.

«Estamos viviendo una enorme tensión; esperamos que no explote. La rabia causada por las muertes de mujeres y niños es utilizada por extremistas para fomentar la violencia», describió el padre Pizzaballa.

«Las comunidades cristianas no corren más riesgo que las demás --precisó--. En esta fase es difícil para los cristianos hacer oír su voz, pero ello no quiere decir permanecer en silencio. Lamentablemente es la hora de quien grita y se confía a las armas. Y es también por este motivo que ha dimitido Jaoudat Morqos, ministro de Turismo, único cristiano en el gobierno».