Certezas e incertidumbres de la “revolución de los jazmines” (I)

Habla el arzobispo católico de Luxor, monseñor Youannes Zacharia

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EL CAIRO, martes 19 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Hace seis meses de la llamada “primavera árabe”, que derrocó a los viejos regímenes de los países ribereños del sur del Mediterráneo. ¿Qué queda de aquel movimiento, saludado entonces con gran esperanza?

La revolución de la plaza Tahrir de El Cairo no fue un punto de llegada, sino de partida, y el camino es aún incierto, si se producirá una madurez de estas sociedades o si la desestabilización social y política acabará con estas aspiraciones, permitiendo el ascenso de grupos fundamentalistas.

Es la reflexión que monseñor Youannes Zacharia, obispo católico de Luxor, ofrece en esta amplia entrevista en tres partes, realizada por el equipo árabe de ZENIT.

- Ante todo y en general, ¿cómo describiría la situación en Egipto después de la revolución del 25 de enero? ¿Cuál es su influencia especialmente para la presencia cristiana?

Monseñor Zacharia: En primer lugar, quisiera expresar mi agradecimiento y profundo aprecio al equipo editor de ZENIT por todos sus sacrificios y duro trabajo para ofrecer información cristiana de calidad, especialmente a través de su edición en árabe y otras lenguas.

En mi opinión la situación en Egipto después del 25 de enero es oscura. El camino no está claro todavía, y el viaje todavía es largo para poder alcanzar un periodo de estabilidad y de seguridad.

Sí, la revolución tuvo mucho éxito en la Plaza de la Liberación de El Cairo. Consiguió derrocar al régimen militar que gobernaba Egipto desde la revolución del 23 de julio de 1952, liberando a todos los egipcios, destruyendo el muro de miedo y eliminándolo de todos los corazones egipcios. Los alentó a abandonar sus actitudes negativas y a buscar la participación en la acción política. Pero el éxito de esta joven revolución, gracias a sus sacrificios y mártires, ofreció una oportunidad de oro para que algunas fuerzas políticas y comunidades religiosas que estaban prohibidas y eran perseguidas bajo el régimen anterior, rompieran su silencio y trabajaran duro aprovechando esta oportunidad para conseguir sus objetivos, tanto políticos como religiosos.

En cuanto a la presencia de los cristianos egipcios, percibí el final del silencio y de la negatividad que caracterizaban a muchos cristianos egipcios, especialmente después de la revolución del 23 de julio de 1952. La presencia de los cristianos egipcios en la plaza de la Liberación fue honrada, activa y constructiva, especialmente de los jóvenes cristianos. Hasta ahora su participación en los sucesos actuales está todavía viva y es efectiva, y su presencia en las conferencias nacionales y comités populares refleja su preocupación sobre los asuntos de la nación, y que están preparados para colaborar en su desarrollo.

Espero que la presencia de los cristianos egipcios se caracterice por la unidad, renuncie a los desacuerdos denominacionales y no sea aislada. Pero es necesario dialogar y cooperar con todas las fuerzas políticas y religiosas presentes en el panorama egipcio.

- El aumento de movimientos radicales de varios partidos es una realidad... ¿Podrán los coptos de Egipto adaptarse a los últimos acontecimientos?

Monseñor Zacharia: Después de la revolución del 25 de enero, y después de la vuelta a la libertad política en Egipto, y de la caída del muro del miedo, el panorama egipcio ha sido testigo del resurgir de muchas comunidades religiosas y fuerzas políticas que no estaban reconocidas por el anterior régimen y que nunca cooperaron con ellas, sino que intentaban eliminarlas.

Creo que estas comunidades religiosas y fuerzas políticas necesitan más tiempo y trabajo para alcanzar un fase de madurez política a nivel nacional, ser capaces de aceptar a quienes son diferentes de ellos en asuntos de religión, credo, opinión y pensamiento, y finalmente cooperar con todos los egipcios sin excepción y trabajar juntos para una vida mejor y un nuevo estado desarrollado.

Si estas comunidades religiosas y fuerzas políticas fueran capaces de evolucionar y aceptar al esto de partidos diferentes a ellos en términos de religión y pensamiento, los coptos de Egipto cooperarán y vivirán juntos en paz.

- Todo el mundo está pidiendo un estado civil pero las previsiones en Egipto dicen que está más cerca un estado religioso... Eminencia ¿usted qué opina?

Monseñor Zacharia: La experiencia de la gente y la historia de la nación reflejan que la experiencia de un Estado religioso que cree en cierta religión, credo o doctrina está condenada al fracaso sea en Occidente como en Oriente.

En los tiempos modernos, vemos que, en todos los Estados y ciudades del mundo, en el este o en el oeste, hay mucha gente que cree en diferentes religiones y cree en distintas creencias y doctrinas, pero buscan vivir en paz y en armonía. Por la seguridad de la nación en la que viven, piden a todo el mundo el respeto a la religión y la doctrina del otro e invitan a todos los ciudadanos a cooperar con los demás por el bienestar de la sociedad. Por lo tanto, la creación de un Estado religioso no crea la paz interna, y niega los derechos legítimos del grupo que profesa una religión distinta a la del Estado.

A este respecto, recuerdo lo que dijo el Señor Jesús: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, y recuerdo también el lema de la revolución de 1919 cuando los musulmanes gritaban y los coptos repetían contra el colonizador inglés: “la religión es de Dios y la nación es para todos”, y pedían la creación de un Estado civil que respetase los derechos de todos los ciudadanos.

La doctrina religiosa y los pensamientos de fe en los que creen las personas son muy importantes con respecto a las relaciones íntimas entre Dios y el hombre, y este y su semejante. Tienen también mucha fuerza en la vida diaria y social humana. Cuando la doctrina religiosa está lejos de la plaga del fanatismo horrible, el odio y la ignorancia, es capaz de construir una patria y sembrar semillas de amor y de paz. Finalmente todos los egipcios tienen que mantener sus credos, ya sean musulmanes o cristianos, y construir cordiales relaciones basados en el respeto mutuo, y progresar en el diálogo y la cooperación constructiva para servir a sus sociedades y al país.

- Sohag y Qena, las dos provincias más cercanas a usted, fue testigo, en los últimos dos años del aumento de una crisis sin precedente que llevó a la muerte a algunos coptos... en su opinión ¿Cuáles son las verdaderas razones de este aumento?

Monseñor Zacharia: Sí, últimamente estos dolorosos sucesos entre musulmanes y cristianos han aumentado en todas las provincias y el país entero, y los coptos han sufrido muchas penas y sacrificios y las pérdidas de vidas y de propiedades. Creo que las razones son principalmente la ignorancia, la pobreza y las enfermedades físicas y psicológicas que muchos de los egipcios cristianos y musulmanes sufren. Además de esto, hay tensiones y desacuerdos sectarios creados por el anterior régimen en algunos pueblos y en algunas partes del país. También, no puedo excluir algunas conspiraciones y razones externas e internas que buscan desestabilizar la situación interna y obtener beneficios sectarios

- ¿Qué piensan los coptos de aquellos que hablan de la posibilidad de implementar la ley islámica o imponer el sistema de impuestos en el nuevo Egipto si se forma un gobierno islámico?

Monseñor Zacharia: No puedo hablar en nombre de los coptos, pero puedo dar mi opinión personal. Si los Hermanos musulmanes están convencidos de que la implementación de la ley islámica es inevitable, no me preocupa, pero si es sólo para ellos. Para los no musulmanes, debería haber una aplicación de sus leyes y de los principios de sus doctrinas.

Con respecto a la imposición de un sistema de impuestos, hay una gran cantidad de juicios interpretativos y estudios hechos por expertos musulmanes que rechazan este sistema y afirman que el impuesto que fue creado el principio de la era Islámica fue para defender a los no musulmanes. Y en nuestra época moderna, todos los ciudadanos la defienden. El sistema de diferentes impuestos y cargos del gobierno reemplazó el sistema de impuestos. Creo que este sistema no se impondrá en Egipto de ninguna manera, y como ciudadano cristiano egipcio, rechazo categóricamente ser obligado por mi gobierno a pagar un impuesto para poder preservar mi religión.

[La segunda parte de esta entrevista será publicada mañana en ZENIT]