Certezas e incertidumbres de la “revolución de los jazmines” (II)

Habla el arzobispo católico de Luxor, monseñor Youannes Zacharia

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EL CAIRO, miércoles 20 de julio de 2011 (ZENIT.org).- La llamada “primavera árabe”, o “revolución de los jazmines”, unió en la plaza Tahrir de El Cairo a jóvenes musulmanes y cristianos, mostrando la voluntad de convivir en una misma nación.

Sin embargo, precisamente estos últimos años han sido testigos del aumento de actos de intolerancia hacia los cristianos, que han provocado preocupación en Occidente, y especialmente en la Iglesia, como se puso de manifiesto durante el Sínodo de los obispos para Oriente Medio, celebrado en Roma en octubre de 2010.

¿Cuál puede ser la aportación de los cristianos al futuro escenario político de estos países? A esta y otras preguntas respondemonseñor Youannes Zacharia, obispo católico de Luxor, en esta segunda parte de una amplia entrevista, realizada por el equipo árabe de ZENIT.

La primera parte se publicó en el servicio de ayer martes 19 de julio (ver www.zenit.org/article-39968?l=spanish), y la tercera y última lo será en el servicio de mañana jueves 21 de julio.

- En los últimos años, se han observado casos sin precedente de conversiones forzadas al Islam. Según su opinión ¿es un plan metódico o incidentes aleatorios, teniendo en cuenta que el grupo de edad que constituye el objetivo es sólo uno, las chicas jóvenes?

Monseñor Zacharia: No creo que sean incidentes al azar, sino que creo que hay gente planeando y financiando este tipo de incidentes, y sacando provecho de los problemas emocionales, familiares y financieros que estas chicas coptas sufren. Les facilitan escapar de sus familias y las invitan a convertirse al Islam.

Cada familia copta debería cuidar a sus hijas e hijos, y la Iglesia en este periodo tan delicado tiene que intensificar su actividad en la profundización de la fe entre sus hijos, cuidándolos y trabajando por su bien.

- De hecho, la mayoría de los coptos sueñan con emigrar y dejar Egipto para prevenir daños futuros, según su perspectiva... ¿Cómo considera la Iglesia católica en Egipto este asunto?

Monseñor Zacharia: No sólo los coptos sueñan con emigrar y viajar al extranjero, también hay hermanos musulmanes y jóvenes de países del tercer mundo que comparten este sueño. La razón de esta emigración no es sólo escapar de una realidad amarga en sus países, a nivel político, económico y de seguridad, sino también la de buscar una oportunidad de un futuro mejor para sus vidas y para sus hijos.

La Iglesia Católica en Egipto no anima a los fieles a emigrar, para poder preservar la presencia cristiana en la tierra egipcia y en Oriente Medio. Pero la Iglesia debería tener planes pata los jóvenes, planes de ofrecer trabajo y oportunidades de vivienda y que tengan como objetivo proveerles de estabilidad y asegurarles su propio futuro y el futuro de sus hijos.

- Mucha gente ha considerado que el Sínodo de los Obispos para Oriente Medio era una esperanza para los cristianos de ese lugar... pero en realidad ha ofrecido sólo recomendaciones teóricas.. ¿Cuál ha sido el beneficio de este Sínodo?

Monseñor Zacharia: El Sínodo de los obispos para Oriente Medio se ha considerado un suceso singular en la historia de la Iglesia del Este. De hecho, es la primera vez que todos los obispos de Oriente Medio se han reunido con el Santo Padre en Roma para analizar las aspiraciones y los problemas de la Iglesia y de los cristianos de Oriente Medio.

El Sínodo fue precedido de intensos estudios y debates preparatorios que tuvieron lugar e la mayoría de las archidiócesis, institutos, centros y órdenes monásticas católicas de Oriente Medio. Muchas personalidades y comités especializados en los asuntos de las iglesias de Oriente Medio pertenecientes a la Iglesia Católica, tomaron parte en estos preparativos.

Durante el Sínodo, los medios de comunicación audio-visuales de todos el mundo se centraron en las noticias, historia y asuntos de la Iglesia en Oriente Medio y en los problemas de los fieles cristianos. Este hecho se considera como un éxito del Sínodo que debatió y se centró en la situación de las Iglesias Orientales y en la situación y los problemas de los cristianos.

El Sínodo llevó a la publicación de algunos importantes documentos y recomendaciones. Las iglesias y las archidiócesis estudiaron estos documentos y solicitaron la aplicación de estas recomendaciones. Nuestra Iglesia en Egipto imprimió un libro que contiene los estudios y debates sobre estas recomendaciones, y actualmente se estudia este libro en cada archidiócesis egipcia.

Actualmente, estamos esperando la exhortación apostólica relacionada con las Iglesias del Medio Oriente, que el Santo Padre Benedicto XVI publicará pronto, y que incluirá la publicación definitiva de las recomendaciones del Sínodo, para trabajar y servir de acuerdo a estas recomendaciones, implementándolas en la misión de la Iglesia.

- ¿Qué ofrece la Iglesia Católica en Egipto a los laicos que quieren profundizar su papel en la vida política y en los partidos para que los coptos no sean acusados de languidez?

Monseñor Zacharia: En el pasado, la Iglesia Católica en Egipto debió ofrecer algo en este ámbito, debido a las condiciones que impedían el trabajo. Ahora, hay muchos foros y reuniones que están realizándose en todas las archidiócesis, órdenes monásticas, institutos y escuelas para educar a los laicos y animarlos a unirse a la acción política.

A este respecto, hay un trabajo serio y concreto, realizado por la Comisión de Justicia y Paz de los Patriarcas Católicos Egipcios y la conferencia episcopal.

- ¿Por qué los coptos están divididos en el asunto de la protección internacional? Algunos de ellos lo quieren a pesar del hecho de que no lo piden públicamente, y otros sí lo hacen... ¿Qué piensa la Iglesia Católica Egipcia de esto?

Monseñor Zacharia: Sin duda, los coptos que son indígenas que viven en su país sufren problemas, dificultades acumuladas a lo largo de los siglos, y que sienten que se ignoran sus derechos, que nadie se preocupa de ellos y que sus peticiones no son consideradas. Finalmente, algunos creen que la protección internacional eliminará sus problemas y dificultades. Pero yo creo que la protección internacional entendida como la dependencia de lo coptos de las potencias extranjeras no es el camino para resolver los problemas de los coptos. Considero que el camino correcto para ello es la calma y el diálogo constructivo entre los ciudadanos de una misma nación.

- ¿Qué hay de sus relaciones en el Sur de Egipto con los musulmanes moderados y los jefes de los movimientos liberales? ¿Estos tienen la misma influencia que los salafitas y los Hermanos Musulmanes?

Monseñor Zacharia: En mi época sacerdotal y de servicio episcopal, mi relación con los hermanos musulmanes ha sido siempre buena.

Recuerdo cuando era pastor en la ciudad de Alfikriyah en la provincia de Minya; allí creé un albergue para niños, y muchos de esos niños eran de familias musulmanas. Nunca discriminé entre un niño musulmán y uno cristiano. Todavía hoy tengo una amistad personal con algunos de los responsables de estos niños. Hay un sentimiento de cordialidad y de respeto mutuo entre nosotros, y cuando visito a mi familia en Abu Qarqas, muchos de ellos vienen a visitarme. Es para mí un gran placer encontrarme con mis hijos e hijas que estuvieron allí y que al crecer ahora se encargan de dirigirlo. Y algunos de ellos cuando vienen a Luxor por trabajo me visitan especialmente. Con ellos, recuerdo aquellos bellos días que pasamos juntos.

En mis visitas pastorales a las iglesias y parroquias de la archidiócesis de Luxor, todos los parroquianos musulmanes, ortodoxos y católicos me dan la bienvenida, y cuando visito las casas pertenecientes a las parroquias, doy prioridad a las casas de mis hermanos musulmanes.

De hecho, puedo decir que las relaciones entre los musulmanes y cristianos que viven y trabajan juntos en las pueblos y algunas ciudades del Alto Egipto son cordiales. Y mucha gente que siembra las semillas de la traición y de la división vienen de fuera de los pueblos o de las ciudades, tienen ideas fanáticas y trabajan en la difusión del rencor, el odio entre las personas del mismo pueblo cuyos ancestros vivieron durante siglos en amor y paz, sin discriminaciones entre musulmanes y cristianos.

[Traducción del inglés por Carmen Álvarez]