Chiara Lubich: La fraternidad debe convertirse en categoría política

Intervención ante un grupo de políticos suizos

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BERNA, lunes, 6 septiembre 2004 (ZENIT.org).- La política necesita redescubrir el significado de la «fraternidad» para convertirse en decisivo agente de paz, explicó la fundadora del Movimiento de los Focolares a un grupo de políticos suizos.



Por este motivo, Chiara Lubich propuso en el contexto de la violencia terrorista, manifestada en Osetia del Norte, la fraternidad como «categoría política fundamental» ante representantes del Consejo Nacional Suizo y del Parlamento de los jóvenes del Valais.

El encuentro, organizado en el Palacio de los Congresos de Berna por el Movimiento Político de la Unidad, emanación del Movimiento de los Focolares, llevaba por lema la pregunta: «La fraternidad en la política: ¿utopía o necesidad?».

«Fraternidad en política no podría ser más actual ante el terror, los muertos y la violencia», afirmó al inaugurar el congreso la canciller de la Confederación Helvética, Annemarie Huber Holz.

Para acallar al terrorismo, afirmó Chiara Lubich, «la respuesta no es ciertamente la violencia». Hay que ir «a las causas de los desequilibrios económicos y sociales que generan resentimiento, hostilidad, venganza».

«Es necesario buscar los caminos del diálogo, caminos políticos y diplomáticos», aseguró.

Es urgente una política basada en la fraternidad, que definió «no sólo como un valor o un método, sino como el paradigma global del desarrollo político».

La fraternidad «sólo» es posible, afirmó la fundadora de los Focolares, «si no se olvida la dimensión espiritual», los valores profundos inspirados por el amor.

«Ese amor que es fuente de luz --indicó-- que hace ver la posibilidad de grandes resultados y que sustituye ese temor aplastante que con frecuencia atraviesa al mundo político».

Esta espiritualidad, insistió, es luz que permite ver «en toda opción política la respuesta a una necesidad social y, por tanto, practica la aparente paradoja de amar al partido del otro como al propio, pues el bien del país tiene necesidad de la obra de todos».

De este modo, constató, «la crítica se hace constructiva». Esta es «la verdadera política autorizada que necesita todo país: el poder de hecho confiere la fuerza, pero es el amor quien da la autoridad».

Tras la intervención de Chiara Lubich, tomaron la palabra varios políticos suizos e italianos, miembros del Movimiento Político de la Unidad, nacido en 1996 y difundido en varios países.