China: Arrestados 130 cristianos evangélicos

| 1673 hits

PEKIN, 27 agosto (ZENIT.org).- La policía china arrestó el pasado miércoles a 130 cristianos, miembros de un grupo evangélico clandestino, en China central, incluyendo a tres ciudadanos estadounidenses. Estos últimos, sin embargo, fueron puestos rápidamente en libertad.



Los cristianos fueron detenidos en una incursión policial en Henan, provincia de Xihua y fueron encarcelados en la prisión de Xihua. Entre los arrestados, se encontraban Henry Chu, Patricia Lan y Sandee Lin, misioneros norteamericanos que residen en California.

Los arrestados eran miembros de la Iglesia de Fangcheng, cuyo fundador, Zhang Rongliang, fue sentenciado a dos años de trabajos forzados en diciembre, acusado de dirigir actividades de culto. Otros líderes de la Iglesia de Fangcheng también fueron arrestados el año pasado.

El grupo forma parte de las comunidades cristianas clandestinas a las que no se les permite rezar en público. El gobierno prohibe el culto a las Iglesias que no gozan de reconocimiento oficial.

La crisis del comunismo
Según ha explicado Bernardo Cervellera, director de la agencia «Fides», a los micrófonos de «Radio Vaticano», «en China existe un proyecto claro: eliminar todo tipo de organización que esté fuera del control del Estado. Es el caso de estos grupos evangélicos arrestados en estos días, el de la secta Falung Gong, y el de los grupos clandestinos de la Iglesia protestante y de la Iglesia católica».

El motivo de esta nueva persecución religiosa, según el padre Cervellera, «es el hecho de que la gente ya no cree en el comunismo; de hecho, quizá ya no cree ni siquiera el gobierno. Se ha perdido la fe en las reformas económicas, pues están creando decenas de millones de desempleados y, además, se da una lucha de poder dentro de la clase dirigente, con serias acusaciones de corrupción entre unos y otros para tratar de mantener el poder en las propias manos. La única posibilidad es reprimir».

Mientras tanto, revela el director de la agencia misionera «Fides», las comunidades católicas siguen creciendo, pues «en este desierto de ideales, los católicos, al igual que las demás religiones, son la única posibilidad que tiene la gente para mantener la verdad y un ideal».