Cien años de la catedral de Rangún, dedicada a la Inmaculada

Mensaje de Benedicto XVI a su enviado especial

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 5 diciembre 2011 (ZENIT.org).- Con motivo de los cien años de la catedral de Rangún, Myanmar, antigua Birmania, Benedicto XVI ha dirigido un mensaje en latín, este 1 de diciembre, a su enviado especial al acontecimiento cardenal Renato Rafael Martino, presidente emérito del Consejo Pontificio Justicia y Paz.

“La iglesia Metropolitana de Rangún –dice el mensaje- celebra con reconocimiento y solemnidad los cien años de su templo catedralicio, dedicado a María Santísima, que fue consagrado en tiempos del santo Pío X, nuestro ilustre predecesor”.

El día 8 de diciembre, solemnidad de la Santa Virgen María en su Inmaculada Concepción, “con ocasión del feliz día del jubileo, en aquella sede catedralicia, la primera construida en toda la tierra de Myanmar”, añade el santo padre, “se hace una solemne celebración” en gratitud de los fieles “a Dios omnipotente por sus tan grandes beneficios que durante años allí se ha dignado prodigar a toda la comunidad eclesial”.

Por esta razón, recientemente, arzobispo de Rangún Carlos Maung Bo, salesiano de Don Bosco, hizo una llamada para la “renovación y confirmación de la fe cristiana”, a todos los fieles con las palabras “Instaurar todo en Cristo” (Eph. 1, 10), la frase del pontificado del recordado santo Pío X, y el papa decidió enviar “a algún hombre eminente a esa celebración para que hiciera allí nuestras veces y manifestara nuestra estima a los cristianos allí presentes”.

Así pues, “volvemos nuestro pensamiento a ti, venerable hermano nuestro, que presidiste en otro tiempo el Consejo Pontificio de la Justicia y la Paz y que conoces profundamente las alegrías de los fieles de esta región y sus dificultades”. Benedicto XVI le pide que lea su mensaje en Rangún en la solemne celebración del centenario de la dedicación de dicha iglesia catedralicia”.

“En aquel ilustre y solemne templo presidirás la Eucaristía y a todos los presentes exhortarás con tu sermón a la más diligente imitación de la vida de Cristo”, “conviene que demuestren con nuevas fuerzas y con un nuevo afán el amor especial a la Iglesia de Cristo y al Evangelio y que brillen por la virtud cotidiana de la fe”

“Te rogamos también –añade el papa- que trasmitas nuestros saludos a todos los allí congregados, al arzobispo de la Iglesia metropolitana de Rangún y a los demás sagrados pastores, a los presbíteros, a los varones religiosos y a sus mujeres, laicos fieles a Cristo”.

“Deseamos vivamente, por último, que extiendas palabras de nuestra benevolencia también a las autoridades civiles y religiosas budistas y a todos los que tienen en especial consideración la misión de la Iglesia, el concepto de libertad religiosa y el bien sincero de la persona humana”, añade. Y concluye impartiendo al cardenal Martino para que la trasmita a todos los participantes de la celebración.

[Información redactada con textos traducidos del latín por Aurora Golderos]