Clamor de los Misioneros Combonianos por las tragedias de Uganda y Sudán

Denuncian el silencio y piden la intervención de la comunidad internacional

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ROMA, 8 septiembre 2003 (ZENIT.org).- «Profundamente afectados por la dramática realidad» de las poblaciones de los Grandes Lagos, los Misioneros Combonianos han hecho un llamamiento a las Naciones Unidas, en particular a Estados Unidos, y a la Unión Europea para que con su intervención pongan fin a las masacres que están diezmando las poblaciones de Uganda y Sudán.



Así se contiene en un comunicado elaborado en el marco del XVI Capitulo General --que en este momento celebran los religiosos en Roma— y enviado a la agencia misionera «Misna» el sábado pasado.

«Nosotros, 80 Misioneros Combonianos, en representación de 1.800 misioneros comprometidos en el mundo (...), junto a las Misioneras Combonianas, respaldamos con fuerza la petición de los líderes religiosos Acholi (ARLPI), encabezados por el arzobispo católico de Gulu (Uganda), John Baptist Odama, de garantizar la seguridad de las poblaciones del norte del país a través de la intervención inmediata de una fuerza internacional de la ONU».

En efecto, en la región septentrional de la nación africana está en marcha «un genocidio de las poblaciones nilóticas Acholi, Lango, Kunam y Teso», denuncian.

Se trata de una «tragedia de enormes proporciones» en la que 850.000 personas desplazadas sobreviven a duras penas bajo la amenaza de los continuos ataques de los rebeldes del LRA («Ejército de resistencia del Señor») –a las órdenes de Joseph Kony, un visionario a sueldo de Sudán que intenta derrocar el gobierno del presidente ugandés Yoweri Museveni--.

«En diecisiete años de terror, han asesinado y torturado a decenas de miles de personas –los muertos alcanzan los 100.000— y han secuestrado a más de 20.000 niños que han sido reducidos a la esclavitud o enrolados a la fuerza en las filas de la guerrilla», insiste el comunicado.

Habiendo sido «testigos oculares de estos horrores», y tras denunciar el silencio de la comunidad y de la prensa internacional ante esta situación, los Misioneros Combonianos piden al Consejo de Seguridad de la ONU, a la Unión Europea y al Departamento de Estado de los Estados Unidos que «tomen en serio esta guerra de terror en el norte de Uganda».

A estas mismas instancias solicitan que hagan presión sobre las partes implicadas en el conflicto en Sudán, a fin de que se alcance un acuerdo de paz.

Y es que la guerra en Uganda está íntimamente ligada a la de Sudán, donde los soldados del SPLA («Ejército de Liberación Popular de Sudán») luchan contra las fuerzas del gobierno de Jartum.

«Con idéntica firmeza, nosotros, Misioneros Combonianos, apoyamos las conversaciones de paz bajo el auspicio del IGAD (“Autoridad intergubernamental de desarrollo”) que se están reanudando en estos días en Naivasha, Kenia», continúa el comunicado.

Se confía en que estas negociaciones pongan punto final a una «espantosa guerra», de la que los misioneros también han sido testigos directos, que desde hace más de dos décadas destruye el sur de Sudán.

De ahí que pidan a los organismos mencionados su implicación en el proceso de paz, puesto que lograr un acuerdo tanto en Uganda como en Sudán «representaría un gran signo de esperanza para la conclusión de los demás conflictos en la zona de los Grandes Lagos (Burundi, Ruanda y Congo)».

«Nosotros, misioneros, que trabajamos en dichas zonas al lado de sus poblaciones, tan martirizadas, deseamos gritar su sufrimiento igual que lo hizo en su tiempo Comboni (1831-1881), quien el próximo 5 de octubre será incluido entre los santos de la Iglesia católica», concluye el texto.