Clonación humana: la batalla continúa

Algunos científicos rechazan limitaciones a la investigación

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LONDRES, sábado, 30 octubre 2004 (ZENIT.org).- Las limitaciones a la manipulación y destrucción de la vida humana parecen poco firmes frente a los sostenidos esfuerzos de algunos países de ampliar la clonación humana. En el ámbito internacional, la cuestión de la clonación se debate de nuevo en las Naciones Unidas. El año pasado se archivó una propuesta de Costa Rica para prohibir la clonación, pero una vez más aparece en la agenda.



El presidente de la Sociedad Real Británica, Lord May, criticó los esfuerzos por promover una prohibición a toda forma de clonación humana, informaba el 16 de octubre Reuters. El mes pasado, el presidente de Estados Unidos, George Bush, habló a favor de la propuesta de Costa Rica en un discurso a la Asamblea General. Pero Lord May está a favor de la propuesta hecha por Bélgica, que prohibiría la clonación con fines reproductivos, pero la permitiría con fines terapéuticos.

Este esfuerzo renovado por obtener una prohibición mundial tiene lugar tras el anuncio hecho a principios de año por científicos de Corea del Sur de que habían clonado humanos y extraído células madre embriónicas. Los experimentos fueron llevados a cabo por la Universidad Nacional de Seúl, informaba el 12 de febrero el New York Times.

El Reino Unido puede ser el siguiente en la lista de países que clonen seres humanos. La clonación con fines terapéuticos se legalizó en el 2001, pero el primer permiso se ha concedido sólo hace poco. El 11 de agosto, la BBC informaba de que la Autoridad de Fertilización Humana y Embrionología ha dado el visto bueno a científicos de la Universidad de Newcastle para clonar embriones humanos. Según la BBC, se cree que es la primera vez que se concede tal permiso en Europa.

Tras esta primera aprobación, un equipo liderado por el científico que clonó la oveja Dolly también solicitó una licencia para clonar embriones humanos, informó el 28 de septiembre la BBC. Investigadores del Instituto Roslin de Edimburgo, guiados por el profesor Ian Wilmut, esperan desarrollar una cura para una enfermedad motora neuronal, a través de experimentos utilizando embriones clonados.

Harvard avanza
En Estados Unidos, científicos de la Universidad de Harvard también están intentando conseguir un permiso para clonar embriones humanos, informó el 13 de octubre el Boston Globe. Según el informe, dos equipos independientes de investigadores quieren utilizar la clonación para producir células madre embriónicas para encajarlas en el material genético de pacientes con diabetes juvenil, enfermedad de Parkinson y otras enfermedades. Los equipos forman parte del recientemente formado Instituto de Harvard para Células Madre, establecido por la universidad a principios de año.

La clonación es legal en Estados Unidos, observaba el Globe, pero los científicos deben primero recibir la aprobación a través de un proceso de revisión institucional, que podría llevar meses.

En otra medida reciente, Singapur ha abierto la posibilidad de clonar, informaba el 2 de septiembre Reuters. El parlamento aprobó una ley que prohíbe la clonación humana para reproducción, pero la permite con fines de investigación. La ley permitirá a los científicos clonar embriones humanos y conservarlos vivos por 14 días para producir células madres.

Japón también se está inclinando a permitir la clonación. El consejo científico supremo del país ha votado a favor de recomendaciones políticas, que podrían permitir que los embriones humanos se clonaran con fines científicos, informó el 23 de julio Associated Press.

Japón prohibió la clonación humana en el 2001, aunque permite a investigadores utilizar embriones que no sean producidos por clonación. Tras el voto a favor, el consejo científico, presidido por el primer ministro Junichiro Koizumi, pedirá ahora a los ministerios del gobierno que creen pautas de investigación para utilizar clones.

«Fanatismo medieval»
La clonación humana suele defenderse basándose en la compasión por quienes sufren graves enfermedades. Un ejemplo típico de esto ha sido un comentario recogido en el periódico Scotsman el 29 de septiembre, tras la aprobación del permiso de clonación para el Instituto Roslin. El Dr. Brian Dickie, de la Asociación de Enfermedades Motoras Neuronales del Reino Unido, afirmó que la investigación podría ser un gran paso y los pacientes se podrían beneficiar de la misma en unos 10 años.

Una declaración más extrema a favor de la clonación fue hecha por Terence Kealey, bioquímica clínica y vice canciller de la Universidad de Buckingham en Inglaterra. En un artículo de opinión para el Times de Londres el 17 de junio, Kealey declaraba: «La clonación humana es casi mágica por su potencial».

Quienes se oponen a la clonación son calificados de «tradicionalistas» o personas que sufren de «fanatismo medieval». «Puesto que el único obstáculo para explorar estas ciencias nacientes es la invocación de los tradicionalistas de textos místicos, nos espera un futuro de buena sanidad universal», concluía.

Defender la vida humana
Las medidas a favor de la clonación humana no han pasado sin respuesta por parte de las fuerzas pro vida. La aprobación de las autoridades inglesas fue criticada por la Dra. Helen Watt, directora del Centro Linacre para la Ética Sanitaria. «La clonación terapéutica crea una vida humana exactamente de la misma forma en que lo hace la clonación ‘reproductiva’», indicaba en una nota de prensa el 11 de agosto. «La única diferencia es que el embrión está destinado no a nacer sino a su destrucción en laboratorio».

También puso en duda la aprobación «en un momento en el que las células madre de adultos se están ya utilizando para tratar toda una serie de enfermedades». Por contraste, «las células de embriones recientes son difíciles de controlar y no han producido hasta ahora ni un solo tratamiento», añadió Watt.

El Consejo Médico Alemán también condenó la aprobación, informó el 13 de agosto Deutsche Welle. El organismo pidió una prohibición de toda forma de clonación humana. «No podemos permitir que los embriones sean cosechados como materias primas», afirmó el presidente de la asociación Jörg-Dietrich Hoppe.

El Consejo Nacional Alemán de Ética también pidió una prohibición de la clonación de humanos para investigación, informó el 13 de septiembre Deutsche Welle. El organismo, creado el 2001 por el gobierno federal para ofrecer asesoramiento en temas éticos de ciencias de la vida, anunció su oposición tras más de un año de estudio. El parlamento alemán en el 2002 votó a favor de prohibir la clonación.

«Crescendo hiperbólico»
Juan Pablo II ha expresado comentarios sobre la clonación, y la investigación en general, en un mensaje enviado a un encuentro organizado por el movimiento Comunión y Liberación en Rímini, Italia, el pasado verano. En el texto con fecha 6 de agosto, el Papa habló del riesgo de que el progreso del conocimiento científico y técnico signifique «que se convierte en un valor absoluto, incluso la fuente misma de todo valor».

El resultado de esta tendencia es que «la verdad y la justicia ya no serían instancias superiores, criterios de justicia que el hombre debe seguir para dirigir las acciones que dan lugar al progreso mismo, sino que se convertirían en un producto de esta actividad de investigación y manipulación de la realidad».

La Santa Sede también publicó una declaración, con fecha 27 de septiembre, con relación al nuevo debate en Naciones Unidas sobre la clonación humana. La declaración explica que la Santa Sede está a favor de la investigación en los campos de la medicina y la biología.

Pero, continúa el documento, «La Santa Sede se opone a la clonación de embriones humanos con el fin de destruirlos para cosechar sus células madre», como «incongruente con la base y la motivación de la investigación biomédica humana, que es el respeto por la dignidad de los seres humanos».

Como alternativa, la declaración observaba que se han obtenido ya resultados probados con células madre de adultos. Por contraste, «los experimentos con células madre embriónicas no han producido todavía ni siquiera un solo éxito terapéutico, ni siquiera con pruebas animales». De hecho, la declaración citaba algunas fuentes científicas que detallan los riesgos implicados en el uso de células embriónicas. En este contexto, el texto criticaba «el crescendo hiperbólico» que sigue a la utilización de clones humanos.

En términos de juicio moral, la declaración hace notar que la clonación terapéutica es éticamente peor que la emprendida para fines reproductivos. En el último caso al menos la vida humana tiene una oportunidad de sobrevivir, en lugar de ser utilizada «como mero material de laboratorio». La atención se enfoca ahora sobre las Naciones Unidas para ver si da un paso para defender las vidas humanas inocentes.