Clonación humana, los temores se hacen más reales

ROMA (Redacción central), 21 oct (ZENIT.org).- Desde el momento en que se anunció el éxito en el experimento de clonación que dio vida a la oveja Dolly, ha aumentado el temor ante la posibilidad de que se dé el paso de la clonación humana. De hecho, el líder de un grupo religioso marginal, que se autodenomina Rael, declaró esta semana que sus seguidores están preparados para ofrecerse a sí mismos como sujetos para la experimentación.

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Según el «Washington Post» (10 de octubre de 2000), esta secta, conocida


como de los «raelianos», ha prometido respaldo financiero a una rica pareja
estadounidense que desea clonar a su niña de diez meses que falleció
recientemente. Las células clonadas de la niña podrían ser implantadas en
los úteros de 50 mujeres de la secta. El experimento podría alcanzar su
objetivo por el hecho de contar con la disponibilidad de todas estas
mujeres, pues la experimentación con animales ha mostrado el fracaso en los
intentos de clonación es muy elevado.

Según el «Washington Post», muchos científicos sospechan que los expertos en
técnicas de fertilidad de Estados Unidos y de los países que pueden contar
con relativa facilidad con óvulos humanos, están ya «jugando» con técnicas
de clonación en sus laboratorios, aunque probablemente no están implantando
los embriones clonados en úteros de mujeres para que continúe la gestación.

Ahora bien, los intentos de clonación humana no atraen sólo el interés de
grupos marginales. Están recibiendo amplio apoyo en el mundo científico y
por parte de gobiernos, especialmente en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Investigación con células estaminales
En este contexto, ha estallado el debate en torno a las células estaminales.
Se trata de células producidas casi inmediatamente después de la concepción
y son consideradas como muy útiles para fines médicos debido a su capacidad
para transformarse en todo tipo de órganos o partes del cuerpo. Los
investigadores médicos mantienen que usando células estaminales podrían
curar o aliviar muchas enfermedades graves, desde el parkinson hasta el
cáncer.

A finales de agosto, el presidente Bill Clinton levantó la prohibición de
usar fondos federales para financiar experimentos con células estaminales de
seres humanos. Sin embargo, se mantienen algunas. Según explica el
«Washington Times» (29 de agosto de 2000) las «Orientaciones para la
investigación con células estaminales» del Instituto Nacional de la Salud
establecen que, para que los experimentos puedan beneficiarse de los fondos
federales, sólo se podrán realizar con células estaminales obtenidas «de
embriones humanos creados para ser utilizados en tratamientos de fertilidad
y que exceden la necesidad clínica de las personas que han requerido este
tratamiento» (sección 2).

Los británicos abren las puertas a la clonación
El anuncio de Clinton se produjo poco después de la decisión del Gobierno
británico de permitir tanto la investigación en células estaminales como la
clonación humana. Según el «Telegraph» (17 de agosto de 2000) el Gobierno
aceptó la propuesta hecha por el responsable del departamento de medicina,
el profesor Liam Donaldson, de permitir la investigación en células
estaminales de embriones que pueden ser usadas para generar órganos humanos
de recambio en caso de enfermedades, amputaciones, etc. Estas células
estaminales podrían ser obtenidas de un embrión humano a través de métodos
de fecundación artificial y clonación. Los embriones clonados, sin embargo,
no deberían vivir más de 14 días y está prohibida su implantación en un
útero de mujer.

Gran Bretaña no se ha quedado sola en la aprobación de la clonación humana.
Poco después, la agencia japonesa «Kyodo News» informaba que el Gobierno
japonés emitiría orientaciones específicas para permitir la investigación en
embriones humanos clonados. Según Reuters (6 de octubre de 2000), el
Gabinete japonés ha aprobado también una ley que hace ilegal la implantación
un clon humano en el útero de una mujer o animal. Los infractores podrían
ser condenados a más de diez años de prisión y multados con más de 10
millones de yens (91.670 dólares).

Cruce de humanos y animales
Pero, la apertura de la puerta a la clonación humana no es más que el
inicio. Según el «Sunday Times» (8 de octubre de 2000), un equipo de
investigadores, de las empresas Stem Cell Sciences de Australia y
Biotransplant de Estados Unidos, han tomado células de un feto humano, han
extraído el núcleo y lo han insertado en una célula de óvulo de cerdo.
Crecieron dos embriones hasta llegar a la división en 32 células. El proceso
duró una semana.

Los investigadores no han revelado que sucedió después, pero dejaron a
entender que podrían haberlos hecho crecer implantándolos en un útero sin
especificar si éste era de cerdo o de mujer. El asunto vino a la luz cuando
Greenpeace protestó ante la presentación de esta patente ante la Oficina
Europea de Patentes.

Ante estas objeciones las patentes presentadas fueron retiradas, según
informa el diario australiano «The Age» (9 de octubre de 2000). El jefe
ejecutivo de Stem Cell Sciences, el doctor Peter Mountford, dijo que
retirarían las patentes de la compañía pendientes en Europa, mientras que
peticiones pendientes en Estados Unidos podrían ser cambiadas especificando
que no serían utilizadas en investigación humana.

¿Son necesarias las células estaminales?
A pesar del rechazo de la opinión pública de la manipulación de la vida
humana que se da en este tipo de experimentos con células estaminales, los
científicos justifican el uso de embriones fecundados artificialmente en
razón de los beneficios médicos que se pueden obtener. Sin embrago recientes
investigaciones sugieren que las células estaminales se pueden obtener
también en los adultos, evitando los problemas éticos que plantea la
clonación de embriones.

Según el «Washington Post» (15 agosto 2000) las células de la médula ósea de
adultos pueden ser tratadas hasta convertirse en lo que parecen células
nerviosas y podrían proveer un reemplazo ilimitado de neuronas a pacientes
con Parkinson, Alzheimer o daños de la médula espinal.

El artículo menciona también otros recientes informes en los que los
investigadores han transformado células sanguíneas en células musculares y
al revés, y células del cerebro en células sanguíneas y musculares.

Según «New Scientist» (19 de agosto de 2000) los mamíferos adultos tienen en
torno a 20 tipos de células estaminales. Mientras se pensaba que estas
células podía dar lugar sólo a ciertas células similares, por ejemplo, que
las células estaminales de la sangre sólo podían generar células sanguíneas,
los científicos han descubierto ahora la extraordinaria versatilidad de
estas células.

Por ejemplo, Angelo Vescovi del Instituto Neurológico Nacional Italiano de
Milán demostró en 1999 que células estaminales del cerebro de ratones podían
producir células sanguíneas cuando se inyectaban en la médula ósea de
ratones cuyo tejido productor de células sanguíneas había sido destruido.

Vescovi ha hecho grandes progresos en este campo. El diario italiano
«Corriere della Sera» (19 de septiembre de 2000) informaba sobre sus
experimentos con un grupo italiano dirigido por el docto Angelo Vescovi y
Giulio Cossu, según los cuales las células estaminales de los nervios de un
adulto son más flexibles que lo que se pensaba y podrían generar tejidos
musculares.

Oposición a la clonación
Mientras algunos gobiernos, como Inglaterra, Estados Unidos o Japón, se han
colocado en primera línea en la manipulación de células estaminales,
recurriendo incluso a la clonación humana, han surgido oposiciones de peso.

En septiembre, el Parlamento de la Unión Europea aprobó una resolución que
reclama la prohibición de la clonación que usa embriones humanos. De acuerdo
al diario español «El Mundo» (8 de septiembre de 2000) tales experimentos
son considerados como contrarios a la dignidad humana. La moción fue
propuesta en reacción a la decisión británica de dar el vía libre a la
clonación de embriones humanos. En opinión de los miembros de Parlamento
Europeo, es mejor optar por otras soluciones en la búsqueda de tratamientos
médicos.

Mientras tanto el British Medical Journal informaba de la decisión del
gobierno alemán de introducir una ley en el Parlamento de ese país que
podría prohibir la clonación humana, la selección del sexo y la manipulación
de embriones. La ley debería prohibir también a los científicos la creación
de embriones humanos para la investigación, pero podría permitirles usar los
embriones excedentes de clínicas de fertilización «in vitro» bajo estrictas
condiciones. La posición alemana parece estar a medio camino entre la
prohibición del Parlamento Europeo de la «clonación no reproductiva» y la
propuesta de los consejeros del Gobierno del Reino Unido de permitir la
creación de embriones humanos para clonarlos con el fin de obtener células
estaminales embrionales.

Como deja claro la declaración hecha por la Pontificia Academia de la Vida
el 25 de agosto (ZENIT.org), el embrión
humano es «un sujeto humano con una identidad bien definida». Por lo tanto
tiene derecho a su propia vida y los experimentos que pueden dañar a
embriones son gravemente inmorales e ilícitos. Más allá de los beneficios
médicos de la investigación, la declaración observa que «un buen fin no hace
correcta una acción que es en sí misma errónea». Sólo podemos esperar que
las verdades contenidas en estas palabras prevalgan sobre el deseo de hacer
ingeniería con la vida humana sin tener en cuenta los principios éticos.
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